Preparándose frente al bioterrorismo

Militares de la Brilat se adiestran frente amenazas NBQ, mientras soldados de infantería simulan emergencias


Pontevedra / La voz

Desde Pánico nuclear hasta Terminator 2: El día del juicio pasando por Unlocked o El caso Litvinenko. El cine ha fantaseado, en numerosas ocasiones, con tramas en las que los protagonistas se enfrentan a algún tipo de amenaza nuclear o bioterrorista. Y lo cierto es que, en pleno siglo XXI, el empleo de armas NBQ, como se las conoce, en escenarios de conflicto bélico o por parte de organizaciones terroristas es una amenaza creciente a la seguridad.

Para hacer frente a este riesgo o intervenir en caso de que se produzca un ataque nuclear, biológico o químico, las distintas unidades del Ejército realizan un adiestramiento específico. De este modo, en los últimos días, están siendo los militares del batallón del Cuartel General de la Brilat de Pontevedra los que están actualizando sus conocimientos y preparación frente a este tipo de situaciones.

Se trata de que los soldados de esta unidad acuartelada en la base General Morillo, según recogen desde la Fuerza Terrestre, mantengan «sus capacidades en óptimas condiciones». Paralelamente, el propio Ejército de Tierra dispone de una Escuela Militar de Defensa NBQ que colabora, ya no solo con unidades militares, sino con cuerpos policiales o servicios de emergencias.

Y mientras el personal del cuartel general se forma en esta materia, así como realiza prácticas de lanzamiento de granadas, los zapadores continúan «su instrucción permanente adiestrándose en procedimientos de combate en población e instrucción en tiro instintivo». Se trata de ejercicios de adiestramiento que se realizan en el polígono de instrucción militar que emula un entorno urbano de conflicto.

Lo cierto es que nada se deja al azar a la hora de adiestrarse en situaciones de combate. Ni siquiera aquellos episodios en los que las fuerzas hostiles pueden causar heridos entre el personal de la brigada, de tal modo que los miembros del regimiento de infantería Príncipe número tres pusieron el acento en las tácticas ante emergencias. A fin de cuentas, como recoge el decálogo de la Brilat: «Jamás abandonaré a un compañero que precise ayuda».

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