«Vendes bufandas y a la vez vestidos de playa»

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

Las tiendas adaptan la oferta al «veroño». Y no retiran de las estanterías ni siquiera las sandalias

03 oct 2018 . Actualizado a las 07:42 h.

Meteorológicamente hablando, el otoño ni está ni se le espera en las Rías Baixas. Meteogalicia señala que los termómetros llegarán hoy a los 29 grados. Sí. Han leído bien: 29 grados. Además, pronostica sol hasta bien entrada la semana que viene. Con este panorama, resultan chocantes los escaparates de muchas tiendas de moda. ¿Hay alguien que se compre esos abrigos, cazadoras o bufandas que se ven a través de las cristaleras? Pues sí. Aunque la mayoría de los comerciantes reconoce que la temporada otoñal no ha despegado del todo a cuenta del tiempo, desde algunas tiendas ven el vaso medio lleno y dicen que ahora mismo se están vendiendo tanto los restos del verano como algunas prendas de invierno. Entre los dependientes consultados, una de las voces más optimistas es la de Raquel Santamaría, de La Tienda de Raquel. «Pedí vestidos de playa a finales de agosto y mis compañeras me dijeron que estaba loca. Pero se vendieron. Pedí unas chaquetas de lana, doce juntas, pensando que con este calor no tendrían salida, y repetimos cuatro veces. Hay que adaptarse. Vendes bufandas o chaquetas y a la vez vestidos de playa».

Raquel Santamaría, en realidad, tiene 25 años de experiencia en el textil a sus espaldas. Cuenta que hace tiempo que no se deja llevar por las campañas y que va adaptando su oferta al tiempo que va haciendo. «Yo todavía no traje abrigos gordos ni anoraks, y sí sigo teniendo cosas de verano, voy poco a poco y miro bastante el tiempo que va a hacer». Esa receta, la de acompasar la oferta al veroño, la están aplicando también en otros establecimientos. Lo contaba Gabriel Gómez desde Delirius, una tienda ubicada en Michelena: «No podemos quejarnos, lo de otoño se va vendiendo bien, incluso las bufandas gordas y las cazadoras. Y hay quien se lleva vestidos más veraniegos. También hay turistas que compran ya más para el invierno... hay un poco de todo, aunque ya sabemos que septiembre es un mes un tanto difícil».

En algunas tiendas, directamente, casi todo lo que se ve es ropa ligera, bien veraniega o bien otoñal pero no de abrigo. Es el caso de Libellule. Desde allí, señalan: «Con este tiempo, y teniendo en cuenta que de momento el pronóstico para octubre es muy bueno, cuesta introducir prendas de más abrigo. Hay que esperar e irse adaptando, a ver si empieza la temporada».

Precisamente, que inicie la temporada es lo que desean en algunas tiendas consultadas. Lo contaba Carmina Mora desde la tienda Best Two, ubicada en Rosalía de Castro: «De momento va todo despacio, porque con este tiempo... Esperemos que la temporada despegue cuanto antes y que la clientela se anime a comprar. Muchísimas tiendas del pequeño comercio hacen esfuerzos para tener descuentos y propiciar compras. Hace años, septiembre era un mes buenísimo, porque la gente compraba primero las prendas exteriores y luego iba añadiendo lo demás. Ahora mismo ya no es así, ya va todo más lento», señala.

 

¿Y qué opinan en las zapaterías, logran vender botas forradas con borreguillo en plena canícula? Pues no demasiadas. Al preguntar en establecimientos como Chiki o Pasarela, señalan que actualmente todavía hay quien se fija más en los restos que le quedan del verano que en el calzado para la lluvia. Como curiosidad, hay una tienda pontevedresa, Las Merceditas de Iria, en Joaquín Costa, que ofrece en su web un producto que define bien el tiempo extraño en el que estamos: son unas sandalias con borreguillo por dentro, sintonía total entre verano e invierno.