El pulpo que se saltó la línea continua

El mar está a unos cuantos kilómetros así que todo indica que el cefalópodo pudo caer de algún vehículo o que alguien lo tiró ahí


Parecería un chiste, o una tomadura de pelo, si no hubiese un testimonio gráfico, pero ahí lo tienen, un pulpo que nadie sabe cómo llegó al arcén de la PO-551 en Marín y que acabó integrado en la señalización horizontal recién estrenada de esta carretera que enlaza el casco urbano con Bueu. El autor de la fotografía, Omar Pesqueira, estaba haciendo ciclismo entre Marín y Seixo cuando se lo encontró. Digno de encabezar un listado anual de chapuzas gallegas o quizás en un expediente X, el pulpo debió de caer de un vehículo, o alguien lo tiró por cualquier motivo, porque el mar le queda lejos, a unos cuantos kilómetros. Aunque los pulpos gallegos son de una calidad excepcional, no se caracterizan por subir por las laderas de los montes.

El descubridor de tan extraño caso explicó que esta mañana salió a hacer ciclismo como en otras ocasiones y que se encontró con que la carretera estaba pintada desde hacía varias horas. Le sorprendió la forma en que estaba realizado el trabajo, en su opinión, dejando bastante que desear. «Yo iba mirando por la carretera, por el pintado, porque no limpiaron nada cuando pasaron la máquina. Estaba pintada hasta la gravilla suelta y las hierbas que crecen en el arcén», relata Omar. La sorpresa la encontró en la recta que hay entre las curvas de Bagüín y del matadero, en Mogor. Allí se encontró al pobre pulpo, aplastado y adosado a la señalización horizontal. «No hice foto a nada más, pero cuando lo vi, me dije, ¡ah, esto sí que hay que fotografiarlo!». Efectivamente, aunque es posible ver un pintado más que dudoso en más de una carretera, es extremadamente raro encontrarse un animal incrustado en la señal y mucho menos un pulpo. La imagen lleva todo el día dando vueltas por redes sociales, provocando sorpresas y más de una risa. Y es que la realidad vuelve a superar a la imaginación.

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