De Gato a hijo predilecto

El guardameta del Celta recibió ayer el mayor reconocimiento del Concello de Catoira


catoira / la voz

«Este é o partido máis difícil e importante da miña vida». El portero de Celta de Vigo Sergio Álvarez cambió ayer el césped por el auditorio de Catoira, que se llenó para festejar el nombramiento del deportista como hijo predilecto del concello vikingo. «É todo un orgullo e responsabilidade poder levar o nome de Catoira. Aquí foi onde crecín e onde están meus familiares e amigos, o mellor lugar a onde volver. Catoira foi, é e será sempre a miña terra», señaló. Solo unos minutos antes, Álvarez, que ya lleva en su apodo mucho de su tierra, «O gato de Catoira», había conseguido un imposible: ser profeta en su tierra. Fue el alcalde del municipio, Alberto García, quien hizo entrega de la máxima distinción que puede hacer un Concello. La máxima y, en este caso, también la única: el portero celeste se convierte en el primer hijo predilecto de Catoira.

Momentos sentimentales y cómicos casaron a la perfección en el acto. Las primeras palabras de Sergio Álvarez fueron de agradecimiento. No se dejó a nadie en el tintero: «A miña historia non ten sentido sen a familia». Su hermano José, «irmá maior con matrícula de honra», sus abuelos, su pareja y sus padres: «Meu agradecemento nunca compensará todo ese esforzo», dijo momentos antes de que las imágenes acompañasen a sus palabras.

El periodista de la TVG Terio Carrera hizo un repaso por la trayectoria del futbolista. La primera mención fue para ese niño de ocho años al que sus padres llevaban de Dimo a Vilagarcía para entrenar con el Arousa. Un niño que soñaba con jugar en primera división y que, tal y como recordó ayer, ya con unos años más encima, lo consiguió al incorporarse al Celta.

«Tiveron que soñar contigo»

Los vídeos que se fueron intercalando con las palabras de Carrera y de los allegados del futbolista, en un acto muy bien llevado, mostraron momentazos: no faltaron su debut en segunda (contra el Cartagena) y primera división (frente al Sevillas) ni el partido en el que Luís Suárez debutó con el Barcelona y en el que Álvarez se convirtió en la pesadilla del rival. «Tiveron que soñar contigo», bromeó el periodista.

Pero, si hay unas imágenes que sintetizan qué hacía ayer el futbolista en el auditorio de su tierra, estas son las del ascenso del Celta a Primera División hace seis años: casco vikingo sobre la cabeza para festejar un empate con el Córdoba que supo a la mayor de las victorias. Y, del brazo, su amigo Toni Dovale, uno de los muchos que ayer quiso acompañarle y dedicarle unas palabras.

No faltaron los agradecimientos por parte del portero, especial para sus padres

Se rememoraron momentos del ascenso celeste en el que se puso el casco vikingo

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