Cara y cruz de los composteros

Serxio Barral Álvarez
Serxio barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

emilio moldes

Mientras unos pocos vecinos protestaban, otros recibían las primeras nociones de uso en Camiño de Ferro y Ponte Bolera

12 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya están en funcionamiento los nuevos centros de compostaje comunitario de Camiño de Ferro y Ponte Bolera, ambos en el entorno de Eduardo Pondal. Pese a que los vecinos que se oponen habían convocado una cacerolada, al final la protesta no fue tal y eran apenas una veintena de personas las reunidas en torno a uno de los composteros para llevar a cabo una tibia protesta.

Los opositores denunciaron un boicot a la cacerolada, ya que los carteles que se habían distribuido por el barrio convocando a los vecinos aparecieron ayer tachados y con la leyenda «desconvocada» escrita a mano sobre el texto. Esta circunstancia motivó, señalaron los promotores, que la cacerolada se quedara en nada.

Mientras estos protestaban tímidamente en Eduardo Pondal -este el único centro de compostaje de los tes nuevos en la zona que no entró en funcionamiento ayer-, otros vecinos se acercaban a Camiño de Ferro y Ponte Bolera para atender las explicaciones de los «mestres composteiros» del Plan Revitaliza que ayer pasaron la tarde instruyendo a quien pedía información sobre cuestiones como cómo hacer la separación en origen, qué residuos deben ir a los composteros y cuáles no, cuánto tiempo tarda en producirse el compost o si este estará disponible para quien lo quiera utilizar.

Los técnicos explicaban además el procedimiento a seguir por los vecinos al llegar al compostero: vaciar el cubo o la bolsa con los restos de comida (que es el único material que debe acabar en los composteros), y esparcir encima material estructurante, restos vegetales a disposición de los vecinos en lo contenedores de madera que hay al lado de los composteros. Los vecinos no tienen que hacer nada más, salvo lavar el cubo en la fuente disponible o tirar la bolsa en la papelera que también hay en cada centro de compostaje. Ante el escepticismo de algunos de los vecinos, los técnicos explicaron que serán ellos mismos los que se encargue de remover el material y de ir trasladando este de un contenedor a otro. E insistían en que no tiene por qué haber malos olores, aunque muchos de los residentes esperarán a comprobarlo por sí mismos par creérselo.