Las parcelas de los sueños rotos tienen la basura a la vista

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMON LEIRO

Pese a la zona verde privilegiada que es, los lugares donde se iba a construir y no se hizo están llenos de heces caninas y desperdicios

25 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Quizás sea dejarse llevar demasiado por la canción de Sabina pero, en realidad, la zona de la antigua Tafisa parece un «bulevar de los sueños rotos», como él canta. Los planes iniciales no surtieron efecto por obra y gracia de la crisis. Y lo que iba a ser una zona residencial acabó como entorno verde y poco más. Ni hotel, ni viviendas ni tampoco la facultad de Bellas Artes. Ahí no se movió un ladrillo. Sin embargo, esto no tendría por qué ser malo, porque en el 2015 se retiraron las vallas y se abrió a la ciudadanía un espacio verde enorme, con viales que lo cruzan y servicios de nuevo cuño. Sin embargo, el entorno deja que desear. ¿Por qué? Por la basura y las heces caninas que lo colonizan.

En las últimas semanas se hicieron desbroces para poner un poco de orden el verde, ya que hay zonas donde empezaba a desmadrarse. Hasta ahí, perfecto. El problema es que esos trabajos dejaron a la luz algo que debería sacarle los colores a cualquiera; un gran reguero de basura. Hay tiradas desde ruedas de coche a cartones de vino y tabaco pasando incluso por numerosos pañales. «A verdade é que é todo moi noxento, é unha mágoa que a xente non se tome en serio a limpeza», dice un padre que duerme a su niño en uno de los bancos del entorno de Tafisa.

Lo mejor de este espacio, sin duda alguna, es que cuenta con servicios buenos, como un parque infantil moderno, bancos y zonas donde humanos y perros pueden correr libremente. De hecho, aunque se trate de un día de chubascos intermitentes como el de ayer, es fácil ver a deportistas y a vecinos paseando canes por la zona. «Viene muchísima gente a esta zona, está muy bien salvo por la suciedad y porque hay quien no recoge las heces de los perros», dicen dos mujeres enfundadas en chándal que recorren la urbanización de Tafisa para enfilar luego el paseo hacia la Illa das Esculturas.

El edificio fantasma

En medio de viales y zona verde, hay una especie de edificio fantasma. En realidad, se trata de la oficina y piso piloto que en su día se habilitó para promocionar las viviendas que se iban a construir. El inmueble, por dentro, aparenta mantener bastante bien el tipo. Se ve cuidado pese a llevar tiempo sin uso. Pero por fuera es otra cosa. El verde que lo rodeaba ha crecido sin control y casi tapa parte del inmueble. Asimismo, las escaleras de madera que daban acceso a él están ahora rotas y peligrosas. Aderezando todo ello hay una zona vallada en la que se guardan tubos y demás material de restos de obras.

En el entorno llama también la atención, al igual que ocurre en otros muchos sitios donde hubo movimientos de tierra, la proliferación de la hierba de la Pampa, esa especie invasora empañada en colonizar Galicia. Eso sí, también hay otros espacios, los que están preparados para el disfrute ciudadano, donde el césped está cuidado, las plantas podadas y el entorno recuerda a lo que es; un enorme pulmón verde.