¿Aldeas muertas? Será en otras partes, pero no en Cerponzóns

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

maria hermida

En Leborei o Tilve no falta quien luche para que se recupere el patrimonio o no se desperdicie la poca agua que hay

22 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Tomar la parte por el todo nunca suele ser bueno. Y eso es lo que se hace a veces cuando se dice que las aldeas se mueren. Es cierto que el rural acusa un envejecimiento tremebundo y un bajón demográfico evidente, pero no menos real es que a muchas aldeas les queda una larga vida. Tienen vecinos y, sobre todo, tienen ejército para bregar mil y una batallas. Se podrían poner mil ejemplos. Pero pongamos el de la parroquia de Cerponzóns. ¿Por qué? La excusa para visitarla es un lavado de cara que le hicieron los miembros de la asociación vecinal O Chedeiro a un lavadero del lugar de Tilve. Es acudir al lugar, que las historias se vayan sucediendo y que quede demostrando que algo se mueve en Cerponzóns. Vaya que sí.

Empezamos en Tilve. Entra Teresa, una vecina, en escena. Cuenta ella que le daba mucha pena que el viejo lavadero, que usan de cuando en vez para lavar las alfombras, estuviese «todo cheo de lixo». Dio la voz de alerta a la asociación de vecinos. Y en una mañana se pusieron manos a la obra y el lugar ya no parece el mismo. «Mira que bonitiño, agora soamente falta que haxa algo máis de auga, que así non se pode lavar aínda», dice Teresa.

Juan José Esperón, de la asociación de vecinos O Chedeiro, confirma lo que ella dice: «Temos que estar moi agradecidos aos veciños, porque acudiron á chamada para a limpeza», indica. Esperón confirma que, tras esta primera acción, toca seguir en la misma línea. Hay un lavadero en Leborei sobre el que ya han puestos los ojos. También está sucio y quieren recuperarlo.

Y no solo se preocupan por los lavaderos. Hay otro asunto que les trae de calle: la mejora del puente Malvar, en el antiguo trazado de la N-550. Están hartos de reclamarle a Fomento que lo mejore sin que de momento tuviesen éxito. Juan José considera que se trata de un elemento patrimonial importante, mandado construir por el arzobispo Malvar tras su regreso de Sudamérica. Y señala: «Temos que seguir traballando para que o arranxen, darlle mil voltas e insistir para que non siga abandonado».

«O importante, a restricción»

Dijo las palabra clave: insistir y buscar mil fórmulas para que las cosas salgan. Eso mismo fue lo que hicieron también en Cerponzóns los vecinos que se encargan de la traída de aguas en Tilve, Leborei y Bouza. Rui Fontán es uno de ellos. Está orgulloso de que, tal y como están en otras zonas, incluido algún punto de la parroquia, ellos sigan teniendo agua. Explica que todo ello tiene un trabajo importante detrás. Para empezar, se hace una revisión constante de los depósitos, las conducciones... de tal manera que ante la mínima fuga se actúa. Para seguir, se limpian cuidadosamente los manantiales, para que ninguna raíz o similar los atasque. Y, entre medias, como asunto fundamental, se impone una restricción de agua.

«Agora mesmo garantimos 500 litros diarios por casa, penso que é suficiente

», remacha el hombre.