Buscando voces para unos cuentos sin contar

El senegalés Abdoulaye Bilal Traoré puso las historias, y Augusto Metztli y Marthazul asumieron el reto de darle la réplica en dibujos. Ahora, recurren al crowdfunding para lograr publicar un libro «raro»

.

vilagarcía / la voz

La historia que les vamos a contar arranca en la increíble vida de Abdoulaye Bilal Traoré, un senegalés grande y afable que ha trotado por medio mundo movido por el deseo de intentar comprender al otro. A los otros. Abdoulaye escribió, hace algún tiempo, diez cuentos. Diez historias de sustrato universal en las que reflexiona sobre algunos de los grandes temas del presente. La emigración, el feminismo, el miedo a la diferencia, la liberación de mirar más allá. Con ellos bajo el brazo, repartidos en dos paquetes, se presentó en 2014 ante Augusto y Marta, dos de los amigos que hizo durante su interminable expedición vital. Entregó a cada uno de ellos un fajo de cuentos -cinco por cabeza- para que ellos se encargasen de ilustrarlos.

«Nos llevó mucho tiempo hacerlo», cuentan los dos artistas. Hablamos con ellos en su estudio, luminoso y colorido, frente a una taza de té dulce y un puñado de grandes hojas en blanco, que esperan pacientes el momento de convertirse en obras de arte. Es el espacio secreto de Agusto Metztli y Marthazul, un mexicano y una gallega que han decidido apostar por vivir a su manera, intentando ignorar el ruido que nos envuelve a todos.

Aceptaron el encargo porque a la afable sonrisa de Abdoulaye «no le podíamos decir que no. Si nos hubiese pedido más ilustraciones, se las habríamos hecho». Y eso que el autor llegó a su puerta con una prueba difícil. El título del libro parece un trabalenguas: Los cuentos de Cuenta Sin Contar. Cuentos de la flauta y el tambor. Y para la portada les pidió un dibujo «con colores extraterrestres».

Pero aceptaron el reto. Cada uno de los dos ilustradores se sumergió en sus cinco narraciones. Algunas crudas como las guerras, en las que todos los personajes tienen nombre de operaciones militares desastrosas para la humanidad. Otras, esperanzadoras, como la de Luca y Lula, dos palomas de la pontevedresa plaza de A Ferrería que ven cambiar su mundo cuando hasta este mágico lugar de la capital de la provincia llega un pájaro tropical cargado de colores y aventuras dignas de ser escuchadas.

Ilustrar esos cuentos les ha resultado complicado. «¡Para uno de ellos acabé dibujando un átomo!», relata Mathazul. Pero lograron terminar su colección de ilustraciones y, con ellas, el libro. Con el original bajo el brazo, Abdoulaye Bilal Traoré inició una peregrinación por distintas editoriales. A algunas les interesó el proyecto, pero no lo suficiente como para pagar dignamente el trabajo realizado por todos los autores. Pero decir no a lo que no es digno, no es renunciar. Quienes han apostado por vivir de la ilustración saben que el suyo nunca es un camino recto. Que han de sortear los obstáculos trazando curvas más o menos cerradas. Y los autores de esta obra, seguros de su trabajo, han iniciado, bajo el sello La taza lunar, una campaña de micromecenazgo. Este grupo de historias, que aspiran a contribuir a mejorar el mundo, bien vale el esfuerzo. En casi todas ellas, explican los ilustradores que las han metabolizado para convertirlas en imágenes, «se pueden rastrear paralelismos con la situación política de ayer, de hoy y probablemente de mañana».

Así que, convencidos de que Los Cuentos de Cuenta sin contar merecen ser contados, y leídos, han emprendido una campaña en Verkami para recaudar el dinero necesario para hacer una primera tirada y para financiar, también, las recompensas que entregarán a los mecenas de este proyecto. «Llevamos un cuarto del tiempo del que disponemos para hacer la campaña, y tenemos recaudado un cuarto del dinero», relata Augusto.

El tiempo dirá si, también en esta ocasión, la nave del mecenazgo llega a buen puerto, aunque sea tras cruzar tempestades. Esperan que así sea y que el libro pueda estar en manos de sus lectores en el plazo de unos meses. Será el momento de abrir sus páginas y de navegar entre palabras e ilustraciones con una buena taza de te dulce en la mano.

Quedan 30 días para reunir el dinero necesario para poder editar en papel esta colección de relatos ilustrados para jóvenes y adultos.

El libro será a color, impreso en papel reciclado, tendrá 130 páginas y la portada y contraportada tendrán solapas ilustradas con un dibujo «de colores extraterrestres» que lleva la firma de Metztli.

A través de la página Verkami.com. Más información, en las páginas de Facebook de los autores.

Votación
1 votos
Tags
Comentarios

Buscando voces para unos cuentos sin contar