Desde pintar paredes a encofrar las gradas del cole o decorar la biblioteca; el ANPA del Parada trabaja a destajo
22 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Menuda paradoja. El nombre del colegio empieza por la palabra Parada -nos referimos al CEIP Parada-Campañó-. Y, en cambio, no hay cosa más inquieta que este centro educativo. Quedó claro esta semana, cuando en el recinto escolar se inauguró un parque infantil. No es un recinto de ocio cualquiera; es el fruto del trabajo conjunto de padres y profesores que literalmente se pusieron, el mono de obreros y colocaron el caucho del suelo o pintaron para que el presupuesto no se disparase. Si uno no conoce la trastienda del cole de Campañó puede sonar extraordinario que los progenitores se pongan a dar manos de pintura a las vallas del parque acompañados por los maestros y el conserje. Pero, en realidad, la colaboración exhibida por la comunidad educativa esta semana viene de lejos en esta escuela. Y está sembrando el colegio de historias entrañables.
Resulta que en el Parada-Campañó se está dando una maravillosa coincidencia; una asociación de padres dispuesta a trabajar y una dirección, encabezada por Trini González, encantada de que los progenitores colaboren. En ese contexto, algunos padres, cuando llevan a sus hijos a hacer actividades extraescolares, en vez de marcharse de vuelta a casa se quedan en el centro y echan una mano. ¿En qué? Lo contaba una de esas mamás voluntarias, Rocío: «Hicimos dos árboles de manualidades en la biblioteca, para ayudar a los profesores a decorar y a contar con recursos para los niños. A mí se me da bien la costura, llevo la máquina de coser y hago lo que puedo y otras mamás pues ayudan con la decoración o con lo que cada uno sepa», señalaba. Trinidad, la directora, añadía: «Ayudan en muchísimas cosas. Desde pequeños detalles hasta ponerse a pintar los muros del centro. Recuerdo por ejemplo que teníamos unos puf para sentarse los niños y del uso se fueron estropeando, pues los arreglaron ellos». Se están implicando tanto madres como padres. Ellos, al parecer, se dedican más al pintado de muros o paredes cuando es necesario como al asunto del parque. Incluso hay un progenitor manitas que se atrevió con el encofrado y arreglo de unas gradas que estaban deterioradas.
Más del 90 % son socios
Además, el modelo de ANPA hormiguita, que trabaja a diario en todo aquello que puede, parece que goza de éxito. No en vano, su porcentaje de asociados llama la atención. El año pasado estaban matriculados en el centro 147 niños y 142 padres eran socios del colegio. Ahí es nada.
Con estos mimbres, aunque la construcción del parque infantil se antojaba difícil, se logró materializar el proyecto. Hubo que llamar a numerosas puertas. Recordaba la profesora que la jefatura provincial de Educación les otorgó 5.000 euros; el ANPA rebuscó entre sus fondos y aportó 2.400 euros más; el colegio destinó 4.500 euros de su presupuesto... y padres y madres voluntarias pusieron sus manos a disposición para trabajar pintando, colocando el caucho o devolviendo a la vida unos viejos toboganes que el Concello les permitió trasladar de otro punto del recinto escolar al nuevo parque. Ahora toca disfrutar del parque. Y seguir trabajando. Lo harán, convencidos, como señalaban ayer, de que la unión, como siempre sucedió, hace la fuerza.