Tiempos revueltos

PP, PSOE y Marea Pontevedra renuevan sus direcciones locales para encarar las próximas elecciones municipales del 2019 con el propósito de enfrentarse a Lores


Tres de las cinco fuerzas políticas con asiento en la actual corporación local pontevedresa viven etapas de relevos para preparar las próximas elecciones municipales. La renovación en las cúpulas de Marea Pontevedra (consumada recientemente) y las que se anuncian en el PSOE y en el Partido Popular, permiten pronosticar que buscan ponérselo difícil a Miguel Anxo Fernández Lores.

Una tarea en la que se enfrascarán con más de un año de antelación, conscientes de que el actual alcalde volverá a ser en 2019 el gran rival a batir, como en las cinco ocasiones anteriores en las que el candidato del BNG ha logrado otras tantas victorias.

A la chita callando

Ese proceso de renovación se prevé más convulso en los casos del PSOE y del PP en consonancia con las expectativas electorales que unos y otros pretenden. En cambio Marea Pontevedra que se las promete muy felices en las próximas municipales, lo ha consumado, de modo silencioso, discreto y sin aparente debate, con la irrupción de Peque González como nueva coordinadora local en lugar de Xoán Hermida.

La versión local de los podemitas se anuncia como fuerza de gobierno municipal en 2019. Lo que no deja de tener su gracia teniendo en cuenta que aritméticamente ya podrían haberse subido al tren en esta legislatura, codo con codo con el Bloque. Sin embargo, a cambio de no encaramarse, dieron su apoyo al gobierno de Miguel Anxo Fernández Lores para aprobar el presupuesto municipal so pretexto de determinadas demandas sociales cuya plasmación es mera realidad virtual. La supuesta renta social para personas excluidas no existe. Y otras demandas que realizaron, tampoco.

Cuando el año que viene toque debatir y aprobar el presupuesto, veremos como barnizará Marea su previsible apoyo al BNG que, sin duda, les viene dictado desde arriba.

Primarias en el PSOE

El nuevo aire que insufló al PSOE la victoria de Pedro Sánchez en las primarias de primavera derrotando contra pronóstico a Susana Díaz ha generado una dinámica que en breve ofrecerá novedades más cercanas. Ya está en marcha el proceso para que los militantes decidan quien dirigirá el partido en Galicia. Hay tres precandidatos (Gonzalo Caballero, Xaquín Fernández Leiceaga y Juan Díaz Villoslada) en la carrera hasta las votaciones del 8 de octubre. Y cuando se diluciden esas primarias, vendrá un proceso en cascada que nos deparará la elección, por el mismo sistema de voto directo del nuevo responsable provincial del PSOE pontevedrés. Por primera vez.

La secretaría general está actualmente ocupada por el concejal vigués Santos Héctor quien llegó al cargo gracias a la preponderancia que tenía Abel Caballero. Como el alcalde vigués apoyó a Susana Díaz y se pegó el gran topetazo con la victoria de Pedro Sánchez, la consecuencia fue que su influencia está cada vez más neutralizada frente a la emergente voluntad de la militancia de tomar la palabra y decidir mediante voto directo quien será su próximo secretario general. Así ocurrirá el domingo 3 de diciembre.

Aún es arriesgado vaticinar quienes podrían meterse en esas primarias. Los socialistas necesitan un refresco de caras y nombres después de años y años de más de lo mismo. El PSOE pontevedrés tiene una cartera de valores emergentes entre algunos de los diecinueve alcaldes con que cuenta hoy en día en esta provincia. Entre ellos podría estar el nuevo secretario general provincial.

Lo que disponga la superioridad

En el Partido Popular el modelo de primarias sigue sin estar en la hoja de ruta. En esa formación política funciona un sistema inverso: la dirección dispone y la militancia ratifica a través de los compromisarios que acuden a los congresos. Así ha venido siendo y así continuará.

Se anuncia una oleada de catorce congresos locales que el PP celebrará en otros tantos municipios. Entre ellos, el caso más notorio es la capital que probablemente se fechará en enero. El actual jefe de filas local, Jacobo Moreira, se mantiene en un territorio de indefinición prudente sobre sus opciones de continuar, sabedor de cómo se resuelven estas situaciones en su partido y que debe medir sus declaraciones. Serán Alfonso Rueda, Alberto Núñez Feijoo y en última instancia el mismo Mariano Rajoy, si fuese necesaria su intervención, quienes determinarán quien estará al frente del partido en esta ciudad y por tanto quien encabezará la candidatura a la alcaldía en 2019.

Reitero lo ya escrito en esta misma página en ocasión reciente: nada está decidido a pesar de los resultados de 2015. Todo depende de cómo encare el PP la nueva confrontación contra Lores: se la juega con un candidato nuevo, so riesgo de quemarlo, o bien optan por mantener la apuesta. Esa es la disyuntiva.

En el primer escenario caben diversas variables: el propio Alfonso Rueda como ocurrió con Agustín Hernández en Santiago (podría ser un disparate si Feijoo le quiere como alternativa inmediata para la Xunta); la eterna posibilidad de que Lupe Murillo vea saciada su ambición de ser candidata, impulsándose desde la presidencia del Pontevedra CF; o la baza de un tapado tipo Rafael Domínguez Artime, el doctor que ya es concejal y cuya proyección sería bien vista.

En el segundo escenario, solo cabe que Jacobo Moreira repita. Lo que no está descartado aún.

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