El juicio al clan de O Mulo se prolonga tras otra sesión para escuchar a agentes y testigos

La Voz PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La Guardia Civil tuvieron que peinar buena parte de las costas de las Rías Baixas para recuperar la droga que se había lanzado al mar

02 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Amenazas, palizas, testaferros... Los testimonios recabados ayer durante la reanudación del juicio contra el clan de O Mulo por la introducción de un alijo de 3,6 toneladas de cocaína que se frustró en el 2008 y que acabó con una planeadora varada en la playa de A Lanzada, se centraron en las relaciones de los presuntos responsables del alijo con la infraestructura para llevar a cabo la operación.

Entre ella la de un contacto que habrían hecho anteriormente para alquilar un barco distinto al que finalmente utilizaron como gasolinera flotante para abastecer a la planeadora. La consecuencia final, según los testimonios recabados en el juicio, fue una paliza al dueño del pesquero por echarse atrás y obligar a la organización a buscar un nuevo barco, el Ratonero, que finalmente fue el que se usó. Los agentes que comparecieron ayer también dieron detalles acerca de la vigilancia y el testimonio de algunos testigos versó sobre el uso de lo que parecen testaferros para alquilar las naves donde se construyó y reformó la planeadora con la que se introdujo la droga en Galicia. También explicaron cómo la policía ya estaba haciendo un seguimiento ante las sospechas de que la droga iba a entrar aquella noche. O cómo los agentes de la Guardia Civil tuvieron que peinar buena parte de las costas de las Rías Baixas para recuperar la droga que se había lanzado al mar. El juicio se reanudará el próximo día 21 de junio.