Identifica al acusado como la persona que abusó de él junto a un vecino

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMON LEIRO

El encausado rechazó las imputaciones en un juicio celebrado a puerta cerrada

25 ene 2017 . Actualizado a las 05:35 h.

Tenía 12 años cuando un amigo de su familia, Aniceto García, abusó sexualmente de él. Fue condenado a seis años de prisión. Ayer, este joven, que ya ha alcanzado la mayoría de edad, tuvo que revivir aquellos episodios en el juicio que sentó en el banquillo de la Audiencia de Pontevedra a un segundo vecino, amigo del primero, acusado de haber participado en aquellos abusos que se extendieron desde mediados del 2010 hasta septiembre del año siguiente.

La primera sesión de la vista oral se desarrolló a puerta cerrada, por lo que poco ha trascendido de lo que ocurrió dentro de la sala. De este modo, se sabe que la víctima identificó al acusado como la segunda persona que lo había forzado siendo niño, mientras que el acusado rechazó de plano todas las imputaciones.

De este modo, a diferencia de lo ocurrido con Aniceto García, no se llegó a ningún tipo de acuerdo de conformidad entre la defensa y las acusaciones. En el caso de la Fiscalía de Pontevedra se solicitan once años y cuatro meses de prisión por un delito continuado de abuso sexual a menor de 13 años. En su caso, el ministerio público aplica la agravante de haber intervenido dos personas en los hechos imputados, una agravante que no se tuvo en cuenta en el primer juicio ya que entonces se consideró que solo existiría un autor material.

Fue con posterioridad a la vista oral cuando la víctima relató a los psicólogos la existencia de un segundo agresor, que identificó como la persona que estos días está siendo juzgada.

Al margen de las penas de cárcel, la Fiscalía insta al tribunal a que imponga al procesado el pago de una indemnización de veinte mil euros, así como que se le imponga la prohibición de aproximarse a menos de doscientos metros del menor durante diez años. Asimismo, reclama la imposición de cinco años de libertad vigilada, período en el que no podrá desempeñar actividades que impliquen trato o relación con menores de edad, así como que se le obligue a participar en programas de educación sexual.

En cuanto a los hechos con los que se le relacionan, se reseña que Aniceto García fue la persona que le presentó a la víctima. Tras aclarar que no se pueden concretar las fechas en que ocurrieron los episodios, añade que movido «por el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales», ambos adultos se reunían con el entonces niño en una vivienda propiedad de los suegros de Aniceto y, «otras veces, en su propia casa».

Era en estas viviendas donde los dos «procedían a desnudar al menor y a efectuarle tocamientos» hasta, siempre según el relato de hechos de la acusación pública, consumar los abusos.

El juicio, cuya primera sesión se desarrolló en la sección segunda de la Audiencia, se retomará mañana. Será entonces cuando las acusaciones determinen si mantienen los cargos o si los varían en algún sentido.