El Peixe Galego no logra imponerse en Melilla, donde suma su octava derrota consecutiva
07 ene 2017 . Actualizado a las 16:33 h.El Marín Ence Peixe Galego visitaba el Javier Imbroda con la ilusión de repetir la gesta de la jornada inaugural, cuando derrotó al todopoderoso Melilla Baloncesto. Pero Melilla no es el del inicio de temporada. Los norteafricanos vuelven a ser el coco de otros años y agravaron la crisis del conjunto azul, que sumaba en el Javier Imbroda su octava derrota consecutiva y se hunde en la tabla (91-63).
Empezaron bien los marinenses, con una gran intensidad defensiva que generó muchos problemas a Melilla, pero el acierto de los locales desde la línea exterior le dio las primeras ventajas y, con el marcador a favor, Melilla fue una apisonadora ante un Peixe Galego que no bajó nunca los brazos, pero que mediado el tercer cuarto perdía ya de 21 puntos. De poco sirvieron de nuevo los 17 puntos de Derksen, que solo estuvo por detrás de Suka-Umu en anotación, ni tampoco que Melilla jugase sin su buque insignia, Arteaga.
Los de Javi Llorente afrontaban el encuentro con la enfermería llena y la consciencia clara de que, para tener opciones, debían dar el 200 % desde el pitido inicial. Y salieron a por todas, creando muchos problemas a su rival en los primeros compases del choque, forzándole a jugar al límite y sin dejarle encontrar posiciones cómodas de tiro. Así, la sólida defensa y un triple de Simeón permitían a los marinenses colocar el 2-5 en el luminoso tras un minuto y medio de partido. Pero la alegría iba a durar poco. El acierto de Pablo Almazán, tanto desde la línea de tiros libres como en la pintura, le daban la vuelta al marcador cuando se llegaba al ecuador del primer cuarto (8-7).
A partir de ahí, las cosas se complicaron. Melilla puso la directa y completaba un parcial de 9-0 que dejaba el electrónico en 15-7 en poco mas de un minuto. Cain y un triple de Derksen daban vida a los peixiños (17-15), que no bajaban el ritmo en defensa e intentaba mantener la calma, lo que les sirvió para irse al final del cuarto con un ajustado 20-16 pese a un triple final de Van Wijk.
Un tiro de 6,75 metros de Ott al inicio del segundo cuarto obligaba a los visitantes a volver a pisar a fondo el acelerador para evitar que Melilla abriese brecha. Los locales se mostraban ahora mucho más acertados en sus lanzamientos desde la pintura, y dominaban claramente el rebote. Así, con un nuevo arreón, los norteafricanos se iban de hasta 10 puntos de renta (28-18). Intentaban los azules rehacerse y cortar la avalancha de juego de los melillenses, pero apenas conseguían mantenerse vivos en el luminoso gracias a un triple de Múgica y una canasta de Simeón (28-23, minuto 14). De poco servía. Cada pequeña reacción del Marín Peixe Galego era duramente contestada por los locales, que volvían a irse hasta los 11 puntos de renta (37-26, a 3.38 del descanso).
El acierto exterior de unos y otros rompían las defensas en zona de los dos equipos, pero en la pintura dominaba Melilla, que seguía marcado distancia hasta una máxima de 14 puntos (40-26, minuto 17). De ahí al final del cuarto, sin embargo, los marinenses conseguían frenar la escalada de su rival cerrando bien los espacios y dejándose guiar en ataque por la luz de Derksen, que volvía a ser el mejor del equipo. Así, aunque no reducía diferencias al descanso, evitaba al menos que fuesen a más (44-32).
Bajas en la línea exterior
La dinámica del encuentro no cambió tras el descanso, y dos triples consecutivos de los locales en el inicio del tercer cuarto obligaban al Peixe a seguir remando contracorriente. Los azules no se rendían, pero acusaban las bajas en la línea exterior y veían cómo mediado el cuarto Melilla les doblaba en acierto anotador (31 % frente a 62 %). De poco servía ante eso la presión defensiva de los peixiños, que no conseguían frenar a su rival. Así, mediado el cuarto Melilla ganaba ya de 21 puntos (60-39).
Melilla levantó el pie del acelerador y se conformó con mantener la ventaja en el luminoso, dando minutos a los hombres de banquillo. Pese a eso, los locales manejaban el encuentro a su antojo ante un Peixe que lo intentaba y no bajaba los brazos, pero que no consiguió recortar la desventaja y entraba en los diez minutos finales con el choque ya decidido (70-49).
El equipo de Javi Llorente, sin embargo, continuó peleando por intentar, al menos, que el marcador final no resultase escandaloso, y mantuvo la intensidad defensiva, aunque le sirvió de poco, y al final Melilla se imponía con 28 puntos de renta.