«Descubres un mini-yo en tu interior que te echa una mano»

La Voz

PONTEVEDRA

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La alpinista presenta esta tarde a las 19.30 en Cronopios «Sobre huellas de gigantes», sobre su expedición al Polo Sur

01 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Chus Lago (Vigo, 1964) recorrió 1.200 kilómetros en 59 días. Sola. Hacia el corazón del Polo Sur geográfico. Y lo cuenta en su libro.

-¿Es para mujeres valientes?

-El libro cuenta una historia valiente, sobre todo tenaz, pero creo que es para mujeres, hombres, gente joven y mayor. No creo que sea una cuestión de sexo. Es más bien una vivencia.

-La aventura del libro la hizo sola, la última acompañada. ¿Para un reto tan duro, qué es mejor?

-Sin duda se lleva mejor acompañada. Mi experiencia con mis compañeras ha sido maravillosa, tanto que vamos a hacer una expedición más grande todavía y entre nosotras, y es una experiencia diferente. Pero el momento en el que hice el Polo Sur era el momento de hacerlo sola, yo quería hacerlo así. Las cosas tienen su momento y la fuerza que te lleva a hacerlas, a veces, reside en cosas como esta, que era la soledad.

-¿Cuál fue el momento más duro?

-Duros fueron todos los días (ríe), pero encontrarme con vientos tan terribles, indescriptibles, que bajan de lo alto de la masa Antártica y en cuestión de segundos pasan de 50 kilómetros por hora a 100. No tienes ningún resguardo, y te das cuenta de que poco puedes hacer. No te paras porque te congelas. Quieres poner la tienda en pie, y al final te vuelves audaz y descubres que tienes como una especie de mini-yo en tu interior que te echa una mano. En este caso fue así, porque se me ocurrió no montar la tienda todo lo alta que era, sino recortarla por la mitad para dejar un hueco y entrar a gatas. Y eso hizo que fuera posible montarla. Empeñarme en montarla normal no habría sido posible. Y después, tienes más fuerza en un momento de desesperación que en cualquier otro momento. Es como cuando estás enfadado o nervioso y consigues levantar un mueble o algo pesado. Aquello fue lo imposible.

-¿Imaginaba que sería así?

-Imaginaba que iba a ser duro, pero hasta que estás allí no sabes. Yo creí que iba a durar menos tiempo la expedición y que iba a recorrer más kilómetros por día, pero no era capaz. Eso hizo que la agonía se alargara más en el tiempo. Pensé que en 45 días sería capaz, y tardé casi dos meses. Hay que luchar mucho con la mente, porque el cuerpo, el pobre, ya iba como podía.

-¿Qué le lleva a volver?

-El tiempo todo lo cura. Acabé tan satisfecha que dije: «Bien, esta vez he llegado a la cima de todas las cimas, a ese lugar que me dejó satisfecha y que nunca había encontrado. Ya llegué, buscándolo, sin colaboración de ningún tipo. Lo hice en las condiciones que buscaba para hartarme hasta el final, poner toda la carne en el asador. Y cuando llegué tuve la sensación de que no había llegado al Polo Sur, sino a un sitio más lejano.