Los granates remontan en la segunda mitad al Sporting B tras un primer tiempo difusos
11 abr 2016 . Actualizado a las 08:50 h.No pudo actuar Panorama en Ponte Caldelas, pero en Pasarón sí hubo recital, lluvia y goles. No muchos ni especialmente memorables, pero el Pontevedra consiguió dar la vuelta a su primera parte para firmar un encuentro que podría haber terminado en derrota de haber sabido aprovechar el Sporting de Gijón B la expulsión de Borjas y su ventaja en el marcador. No lo hizo y los granates sellaron un empate que los mantiene en quinta posición.
Nadie tuvo dudas en el estadio municipal durante la primera parte excepto el propio Pontevedra. Ni la afición ni el propio técnico se dejaron confundir por los escasos y desacertados intentos de los granates por avanzar en el marcador. Solo los primeros diez minutos fueron de los locales, que poco a poco fueron cediendo el dominio a los asturianos hasta que estos se sintieron tan cómodos que firmaron el primer tanto. Segundos antes de cumplirse el primer cuarto de hora de encuentro, Mera marcó un gol incuestionable, desde treinta metros y sin que nadie se lo impidiese. Ni siquiera Hugo, que tuvo tiempo para reacionar y procurar, cuando menos, afeárselo, tomó la iniciativa, y el balón entró con tanta velocidad como falta de obstáculos en la red local.
La rotundidad de la ventaja verde hizo mella en el ánimo pontevedrés, y los de Luisito se perdieron en una confusión constante en la que ningún jugador logró brillar. Sí se notaron las ausencias. La de Hugo Rodríguez, que se salvó de la primera criba, entre ellas. Sorprendió entre la afición que la tajante decisión del míster teense ?de atajar el mareo con el que el Pontevedra estaba castigando a los cerca de dos millares de espectadores que acudieron al estadio se agrandara? no recalara en el gaditano. Había transcurrido la primera media hora de partido cuando el entrenador quemó sus primeras dos naves y sacó del césped a Queijeiro ?previsto ya por el público? y a Bello para meter a Jacobo y a Mouriño. Y eso que había anunciado dos días antes que tenía la alineación tan clara que tenía que ser buena señal.
Reacción granate
La cosa mejoró, pero no mucho. Si en los treinta minutos anteriores únicamente Álex Fernádez hizo algo parecido a un tiro a puerta ?que se fue muy por encima de la portería?, los siguientes quince aportaron algo más de ritmo al juego del Pontevedra. Un segundo lanzamiento a la red asturiana, esta vez con más criterio, por parte de Mouriño ?aunque también fallido?, y una falta sacaron de su letargo a la afición. La sangre empezaba a correr por las venas granates y su circulación dejó alguna escena sorprendente frente a la portería verde, donde Verdú y Mouriño protagonizaron una discusión para ver quién lanzaba la falta. Se impuso el jerezano a pesar del enfado del porriñés. Se fue muy encima del palo y el árbitro pitó el final del primer tiempo.
El segundo tiempo comenzó con un giro de 180 grados. El sol dio paso a una lluvia fina y muy intensa, el Pontevedra volvió a dominar y Hugo se desmarcó de la defensa del uno contra uno para hacerle un pase a Álex Fernández, quien remató de cabeza, igualando el marcador. Habían pasado únicamente seis minutos.
Los siguientes veinte fueron una pugna más igualada, en la que ningún equipo pudo presumir de jugadas que calentaran el ambiente. Los granates siguieron marcando el ritmo de un encuentro que, sin embargo, casi careció de él, con constantes interrupciones y faltas, la última de las cuales le costó una muy cuestionada expulsión a Borjas por doble amarilla. El delantero, que se pierde así el derbi contra el Celta B, llegó tarde al área y protagonizó una lucha por el balón que, al menos desde fuera del campo, no pareció mereceredora de una sanción tan dura.
Los asturianos no supieron aprovechar la ventaja de los diez jugadores y Luisito no hacía más que tranquilizar a sus jugadores asegurándoles que, a pesar de que rozaba el minuto 85, aún había tiempo para remontar y acabar el encuentro con una victoria. Mientras, al colegiado comenzaban a picarle las cartulinas en el bolsillo y sacó unas cuantas más antes de pitar el final.
Los granates, azuzados por la situación, sacaron algo de garra y dejaron jugadas como la que terminó de reconciliar a la afición con Hugo Rodríguez tras un robo de balón al Sporting después de un córner a su favor y la carrera con la que atravesó prácticamente todo el campo para acabar suavamente depositado en las manos de Dennis. Quedaban tres minutos para que comenzara el descuento, y el mal estado del campo, definitivamente, no ayudó a dar ritmo al encuentro. Tampoco lo hizo la actuación arbitral.