Desde el viernes lucen las bombillas ornamentales por las fiestas, pero las que dan luz todo el año tienen su propia historia
06 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La iluminación urbana rara vez es protagonista, salvo cuando, como desde el viernes con las luces navideñas, se utiliza para adornar. Pero detrás de la iluminación que acompaña a la ciudad el resto del año hay una historia mucho más compleja que la de evitar simplemente la oscuridad de la noche. Como que el casco histórico está deliberadamente sobreiluminado, todo lo contrario que la plaza de A Ferrería. Esta última cuesta, por cierto, 1,5 euros encenderla cada noche, un 90?% menos de lo que suponía antes de la última reforma, del 2011.
La sobreiluminación del centro histórico obedece a que cuando se acometió su diseño era un lugar que todavía se recordaba como conflictivo, apunta Iago Barbeito, de Setga, la empresa que ha hecho del diseño de las luminarias de Pontevedra referencia internacional. La iluminación también genera confort y tranquilidad y articula zonas urbanas.
Por eso el alumbrado público no es el mismo en todos los barrios. Ni las luces en la entrada de la ciudad son las mismas que en las calles residenciales. Barbeito explica que en los accesos, como el nudo de Bomberos, se busca una iluminación que «dé la bienvenida» a quienes llegan a la ciudad.
Todo esto queda eclipsado por unos días, con el alumbrado navideño ocupando las principales zonas de la ciudad. Pero cuando se retire, se podrá ver cómo en la zona del Hospital Provincial hay unas farolas con un diseño que recuerda a una tablet y que han permitido ahorros en la factura de la luz para el Ayuntamiento de más del 70 % con respecto a los diseños anteriores.
La tecnología con leds se ha extendido a otras zonas, ya fuera del casco urbano, como Ponte Sampaio, donde instalar el nuevo alumbrado con leds costó unos ciento cincuenta mil euros. Pero cada euro gastado en ahorro energético devuelve la inversión multiplicada. De hecho, en los presupuestos de este año, que irán a pleno el lunes, se prevé una partida para el alumbrado público rural de 325.000 euros, y de 250.000 euros para el urbano. Se trata de la continuación de unas fuertes partidas que ya se aplicaron también en los presupuestos de este año: 300.000 para alumbrado rural y otros tantos para alumbrado urbano.
Los efectos se pueden en la ciudad ver cuando cae la noche y es preciso activar este contingente lumínico. Y algunas publicaciones especializadas, como Iluminet, la revista de referencia en iluminación urbana, lo han visto y reconocido en su conjunto. Han premiado a Pontevedra por su proyecto integral del casco antiguo.
Más allá de la calle. Para las plazas del centro histórico de Pontevedra se utilizó un diseño de farolas que además de proyectar luz sobre la calle realzan las fachadas.
A Peregrina. Los monumentos tienen un tratamiento lumínico diferenciado. Es el caso de A Peregrina o la Basílica de Santa María, que tras el cambio del alumbrado logró un notable ahorro.
Luz de barrio. No es lo mismo iluminar una zona con alto valor patrimonial que un barrio residencial o el ensanche de la ciudad, por eso la iluminación aquí no realza tanto las fachadas circundantes.
Unidad y seguridad. A la hora de diseñar la iluminación de vías que van a tener tráfico rodado esto también se tiene en cuenta para garantizar la seguridad, tanto de vehículos como de peatones.
Unidad. La iluminación se diseña por barrios, para que dé unidad a estos y cohesione zonas. En esta imagen se aprecia cómo se ha diseñado la iluminación de la futura urbanización de Tafisa.
Llegar y sentirse bien. En zonas de acceso o entrada a la ciudad se ha diseñado una iluminación para que dé una sensación de bienvenida, en la imagen, la plaza de Barcelos. fotos capotillo