Vendedoras solidarias contra el cáncer

PONTEVEDRA

PAULA FARIÑA

La AECC isntaló ya su tradicional rastrillo navideño en el antiguo local de Confecciones D,Luis, en la calle Andrés Muruais número 11. En el rastrillo se puede comprar de todo, nuevo y usado. Lo más barato son pequeñas piezas de decoración o bisutería, dos por un 1 euro. Y lo más caro es un cuadro de Seoane de 300 euros y un juego de tocador de plata de 190 euros. 

21 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Rosa Cordero, Cuca Vergutini, Conchi Pena, Pili Iglesias, Chelo Lavía, Lourdes Villar, Paqui Trujillo, Mari Luz, Basilisa, Marisa, Aurora, Lola, Nati, Merche, Virginia y así hasta treinta nombres. Son las voluntarias que atienden el rastrillo navideño de la Asociación Contra el Cáncer, instalado desde el pasado lunes en la calle Andrés Muruais número 11, en el antiguo local de Confecciones D? Luis. Muchas de estas vendedoras solidarias, capitaneadas por María José Crespo, presidenta de la Junta Provincial de Pontevedra de la AECC, han padecido en sus propias carnes esa temida enfermedad o bien la han sufrido indirectamente en su entorno familiar o de amistades. Colaboran en todas las actividades que organiza la asociación. Chelo, por ejemplo, acompaña a los enfermos en los hospitales y en sus domicilios. Pero, el rastrillo, además de una colaboración absolutamente necesaria para recaudar fondos con los que mantener los programas, proyectos y servicios que presta, también es para ellas un entretenimiento.

Con mucha ilusión

Tienen un planillo en el que se reparten las horas de trabajo de lunes a sábado, por la mañana y por la tarde, pero la que más y la que menos acude incluso fuera del turno que le corresponde para echar una mano cuando hay más gente. En la tienda siempre hay un mínimo de cinco atendiendo al público y una hace de encargada. «Como dice Paquita, si tuviéramos que estar aquí a sueldo vendiendo, no vendríamos tanta contentas», comentan entre ellas. «Nos hace la misma ilusión vender una cosa de 1 euro que una de 100 euros», añaden, aunque reconocen que también hay una competencia sana para ver qué turno hace más caja. «Afortunadamente, las ventas van bien y estamos muy contentas», asegura María José. El primer día casi llegan a los 1.000 euros y están haciendo una media de unos 500 diarios. El año pasado recaudaron 18.000 euros y el objetivo para estas Navidades es llegar a los 20.000. Eso, a pesar de la picaresca, de la que tampoco se libran los mercadillos solidarios. Como anécdota, cuentan que el primer día alguien les coló dos monedas de pesos mexicanos y un billete de 10 euros falso.

Grandes oportunidades

En el rastrillo se puede comprar de todo, nuevo y usado. Lo más barato son pequeñas piezas de decoración o bisutería, dos por un 1 euro. Y lo más caro es un cuadro de Seoane de 300 euros y un juego de tocador de plata de 190 euros. Vestidos de fiesta cedidos por la diseñadora Alba Conde a 30 euros y trajes y esmóquines de caballero donados por Sastrería Valiño a 50 euros, son algunas de las oportunidades a la vista. Inditex les envió tres cajones de calzado de niños y mayores que se vendieron casi al momento. Igual que volaron dos guitarras y un teclado que alguien también les donó. Les sigue llegando mercancía y entre los compradores hay de todo, gente que ha padeció directa o indirectamente el cáncer y quiere colaborar, y personas solidarias sin más, con más y con menos recursos dispuestas a echar una mano.