«Más de la mitad de nuestras bodegas están exportando y crecen cada año»

El gerente destaca la importante consolidación de los vinos de Rías Baixas en el mercado internacional

Ramón Huidobro destaca el crecimiento que Rías Baixas ha experimentado en el mercado nacional.
Ramón Huidobro destaca el crecimiento que Rías Baixas ha experimentado en el mercado nacional.

pontevedra / la voz

Rías Baixas se consolida en los mercados internacionales entre los mejores vinos blancos consumidos en los cinco continentes. Las exportaciones de sus bodegas de albariño representan ya el 28 % de las ventas, con más de siete millones de botellas vendidas y más de cinco millones de litros en el último año, que en valor superaron los 28 millones de euros. Estados Unidos sigue siendo el principal cliente, si bien se ha producido una basculación hacia los países europeos, donde se registra el mayor crecimiento. Ramón Huidobro, secretario gerente de la denominación, destaca la importancia de este posicionamiento tanto en el exterior como en el mercado nacional.

-¿Qué representan estas cifras y cómo hay que interpretarlas?

-Son cifras muy importantes. Las bodegas llevan muchos años haciendo un esfuerzo de internacionalización y consolidarse en casi cinco millones y medio de litros significa que nuestros vinos empiezan a tener acogida en los mercados exteriores. Digo empiezan, porque entendemos que esto es el principio. A partir de ahora habrá que seguir trabajando, seguir desarrollando. Ya tienes credibilidad, ya conocen nuestros vinos, ya no tienes que abrirte hueco a codazos. Ese es nuestro valor.

-Las exportaciones crecen en valor y retroceden en volumen. ¿Esto es positivo o negativo?

-Se crece un punto y se retrocede un punto en valor y en volumen. No hay grandes diferencias. El valor medio del litro pasó de 5,18 euros a 5,23 o 5,24, que son cuatro o cinco céntimos. Lo importante es mantenerse y que no caigas, porque el objetivo al final es generar riqueza, conseguir desarrollar el territorio rural en el que te asientas, que es para lo que se crearon las denominaciones. Ese es nuestro gran mérito. No hablo de Consello, hablo de las bodegas y los viticultores, porque esto no se ha hecho gratis. Hace 20 años la variedad albariño la conocíamos nosotros en Galicia y los madrileños que venían a veranear. Hoy está entre las cuatro o cinco mejores variedades de uva blanca de vinificación del mundo. Eso lo han hecho posible 6.000 familias y 180 bodegas con el apoyo de los medios, de las instituciones y los ciudadanos del territorio que también han creído en el proyecto.

- ¿Cuántas bodegas están ahora mismo internacionalizadas y cómo se está ayudando a las pequeñas a exportar?

-Más de la mitad de las bodegas están exportando, el 51 %. Y van creciendo cada año, de 86 u 89 pasamos a 92. Y les ayudamos con formación, con acciones y presentaciones en los países de destino, participando en ferias, trayendo prescriptores aquí para que conozcan y prueben los vinos de todas y cada una de las bodegas, grandes y pequeñas, para poder exportar. Pero no solo nosotros, con el apoyo del Icex, del Igape, la Xunta, la Diputación... Estamos muy respaldados.

-Bajaron las ventas en Estados Unidos, que es el principal mercado de Rías Baixas. ¿Eso es significativo?

-No, no tiene por qué serlo. Sería significativo si cayese en Estados Unidos y no subiera en ningún otro mercado. Pero han subido las ventas en Reino Unido, en Alemania, en México, en Japón, en Holanda, en Noruega, en Suecia... y se ha visto compensado. Eso significa que a lo mejor las bodegas prefieren hacer esfuerzos en los mercados que están menos abastecidos y que los primeros escarceos de las que se incorporan nuevas a la exportación lo hacen en países más próximos, por economía, porque exportar es carísimo.

-¿Esa subida del consumo en los principales destinos europeos responde a un interés renovado por los Rías Baixas o es fruto de nuevos planes de promoción?

-De todo. No puedes achacarlo a una sola razón. Responde al interés y esfuerzo de las bodegas y también al trabajo que se está haciendo desde el Consello Regulador y desde los organismo e instituciones. Todo suma.

-¿Cuáles son ahora los mercados más emergentes?

-Depende de lo que se entienda por emergentes. Japón, por ejemplo, es un mercado en el que llevamos muchos años haciendo esfuerzos y que crece de forma muy lenta, pero en el que por fin hemos conseguido posicionarnos con casi 100.000 litros. Noruega es un mercado complicado de precios altos, donde hemos experimentado un crecimiento. México es otro país en el que hace ocho años estábamos exportando 30.000 litros y ahora hemos superado ya los 200.000. Son mercados en los que a base de esfuerzo vamos consiguiendo posicionamiento, que antes no eran destacados y hoy ya lo son.

-¿Hay alguno que se resista y en el que no hayan conseguido entrar?

-Entrar, entrar, lo hemos hecho en casi todos. Estamos en 60 países. Pero, claro, hay algunos en los que no tenemos mucha presencia. Por ejemplo, Rusia es un mercado de tintos, donde triunfan los vinos españoles y a nosotros nos cuesta porque vamos con un vino blanco, aparte de otros problemas que tiene ese país con la UE. China, el día que funcione, será un gran mercado, pero es de precio barato y nosotros no podemos competir allí con otros blancos de bajo precio. Y luego, sí que nos gustaría tener más presencia en Sudamérica, estoy pensando en Colombia, en Perú, en Panamá...

-¿Cuáles son los objetivos para este año 2015?

-Los objetivos que nos hemos marcado es seguir creciendo en todos los mercados y consolidarnos sin devaluar el valor. Intentar que sigan creciendo el número de bodegas que se incorporan a las exportaciones, que le pierdan el miedo y que confíen en el producto que tienen.

-¿Y el mercado nacional como se está comportado?

-Según los datos que maneja el Consello Regulador, crecimos un 14 % en vino comercializado en general. Y dado que en exportación nos hemos mantenido, ese crecimiento hay que situarlo en el mercado nacional, que son unos dos millones de litros.

-¿Eso tiene que ver con la salida de la crisis? ¿Había bajado el consumo y se ha recuperado?

-La crisis la equilibramos sobre todo entrando en segmentos donde antes no entrábamos y con las exportaciones. Si antes de la crisis exportábamos dos millones de libros ahora estamos en los cinco y medio. También hemos cambiado las tendencias de comercialización. Vendíamos mucho en el canal Horeca de la hostelería y la restauración y con la crisis nos abrimos a la gran distribución, a las grandes superficies. Porque la gente también cambió sus hábitos de consumo, dejó de salir a los restaurantes para comprar en las tiendas y beberse el vino en casa, que es un poco la tendencia que hay en los países anglosajones. En todo caso, el consumo de vino en España lleva años cayendo, pero no por la crisis.

-¿A qué hay que achacarlo entonces? ¿Qué pasa, que somos más cerveceros?

-Pues sí, hay quien se decanta por otros productos, los jóvenes no se incorporan al mundo del vino, está ahí la Ley de Tráfico, los precios del vino en la hostelería son caros y la gente se retrae... Hay muchas razones.

-¿Se ha conseguido que la gente asocie albariño y Rías Baixas?

-Creo que sí. Hay albariños en otros sitios, pero todo el mundo sabe que el bueno es el Rías Baixas. Y en esa batalla tenemos que seguir, para que la gente cuando pida un albariño, pida un Rías Baixas.

Ramón Huidobro, secretario del Consello Regulador de la denominación de Origen Rías Baixas

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