La Brilat aprovechó la conmemoración de su patrona para rendir tributo a los soldados de la unidad pontevedresa que han sido objeto de atentados
09 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Pagaron un alto coste, en el caso de Idoia Rodríguez Buján el mayor que se le puede pedir a un soldado, por vestir el uniforme de la Brilat en misiones internacionales. Ayer, la unidad pontevedresa aprovechó la conmemoración de la Inmaculada Concepción, patrona del arma de infantería, para rendir un cálido homenaje a cinco militares y un guardia civil que han sido víctimas de atentados terroristas.
En este marco, el subdelegado del Gobierno, Antonio Coello, acompañado por el general jefe Luis Cebrián Carbonell, fue el encargado de entregar a los padres de Idoia la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo. El 21 de febrero del 2007, una mina explosionó al paso del blindado en el que viajaba Rodríguez Buján en las proximidades de Shindand, a unos cuarenta kilómetros de la base de Herat. Fue la primera militar española que fallecía en una misión internacional.
En aquel atentado, resultó herido el por entonces cabo Jorge Laíño del Río, hoy en día adscrito a la Guardia Civil. Ayer por la mañana, le fue impuesta la encomienda de la misma orden con la que se rindió tributo a título póstumo a Idoia Rodríguez. Idéntica condecoración recayó en los cabos primero Rubén López Colmenero y Fernando Caldas Domínguez, quien, oriundo de Campo Lameiro, sufrió heridas de gravedad al ser alcanzado por una granada de mortero en junio de 1995 en Potoci, población bosnia cercana a Mostar.
También recibieron una encomienda el capitán Juan Jesús Rodríguez Lahore, quien fue tiroteado en noviembre del 2012 en el acceso a la base de Muqur por un terrorista que vestía el uniforme del Ejército afgano, y el cabo Roi Villa Souto. Natural de Vilagarcía, participaba en su primer despliegue internacional en este escenario de operaciones cuando, el 26 de junio del 2011, estalló un artefacto explosivo al paso del Lince en el que viajaba. El arousano sobrevivió con fracturas en ambas piernas, pero no tuvieron igual fortuna el sargento Manuel Argudín Prieto y la soldado Niyireth Pineda Martín.
En su alocución, el general jefe de la Brilat tuvo palabras emocionadas para todos ellos, así como hacia la policía pontevedresa Vanessa Lage, «muerta en cumplimiento del deber mientras protegía la vida de los ciudadanos en Vigo. Hoy -por ayer- honraremos su memoria con la de nuestros caídos al toque de oración».