El pontevedrés que gobernó Lousiana

Más de doscientos años después de su muerte en Nueva Orleáns, el legado de Manuel Gayoso de Lemos continúa presente en varias ciudades del sur de Estados Unidos


pontevedra / la voz

En una calle del centro de Natchez, una población del estado norteamericano de Misisipi levantada ya antes de la Guerra Civil norteamericana al amparo del cultivo del algodón y del intercambio de esclavos, hay un busto. A los pies de la imagen puede verse una placa en la que está grabado el nombre de Manuel Gayoso, un pontevedrés que fue gobernador de Lousiana entre 1797 y 1799. Su desembarco en esos territorios fue el punto de partida para la fundación de una de las estirpes más antiguas del sur de Estados Unidos.

Hijo de Don Manuel Luis Gayoso, nacido en Santa María de Pontevedra, y de la portuguesa Teresa Angélica Morin, hay fuentes que dicen que nació en Oporto, donde fue cónsul su padre, pero el libro Old Families of Lousiana revela que vino al mundo en Pontevedra, como su progenitor, en 1751 y murió en Nueva Orleáns en 1799, donde está enterrado. Más de doscientos años después de su muerte, sus huellas están presentes aún en todo el profundo sur. Desde las riberas del Misisipi hasta Memphis, en Tennesse.

Descubrir el apellido Gayoso en Natchez sorprende. Esa pequeña ciudad fronteriza es ahora uno de los grandes destinos turísticos del sur de Estados Unidos por la gran cantidad de casas coloniales de antes de la contienda entre soldados de la Unión y del ejército confederado del general Lee que conserva. Pero entre sus atractivos está también el recuerdo de Gayoso porque, como reza una placa, fue bajo su mandato cuando Natchez «fue planificada por John Girault con una estructura típicamente española en torno a una plaza y a un templo...».

La sorpresa de hallar en tierras yanquis tales homenajes para un pontevedrés se incrementa cuando su nombre vuelve a aparecer más al norte, identificando calles e incluso hoteles. Lo hace bautizando una avenida de Memphis que dista tan solo unos metros de la popular Beale Street, donde se levanta el famoso BB King´s Blues Club. Muy cerca también del Lorraine Motel, el lugar en el que una bala apagó la reivindicativa voz de Martin Luther King cuando preparaba una manifestación y que ahora se ha convertido en un centro de peregrinación para los defensores de los derechos civiles.

Todas esas huellas confunden, pero no extrañan. Basta con bucear en los libros de historia para comprobar cómo la Lousiana española de la que fue gobernador el pontevedrés abarcaba desde las zonas pantanosas del Golfo de México, en la actual Lousiana, hasta la frontera con Canadá. Ese vasto territorio incluía también la parte más al oeste del actual estado de Tennesse, donde está Memphis. De hecho, la huella de Gayoso en la ciudad en la que construyó su mausoleo en vida Elvis Presley no se reduce a una calle. Su apellido da nombre también a uno de los dos hoteles con mayor historia de la ciudad, junto con el famoso Peabody, el Gayoso.

Su labor

Pero cuáles fueron los logros del pontevedrés al otro lado del Atlántico para que el nombre aparezca prácticamente en cada esquina. Su trayectoria fue amplia, prácticamente tanto como la bibliografía en la que hay referencias a su labor. Algunos libros cuentan incluso que la suya fue una vida épica, aunque no muy diferente a la de cualquier diplomático de una época en la que Inglaterra, Francia y España se disputaban e intercambiaban a su antojo los nuevos territorios descubiertos al otro lado del Atlántico.

Educado en Inglaterra y experto en lenguas, comenzó su carrera en el Regimiento Español de Lisboa, pero sus cualidades pronto le abrieron las puertas de las colonias. Embarcó y puso rumbo al nuevo mundo, donde antes de ser nombrado gobernador de toda la Lousiana española estuvo al frente del distrito de Natchez.

Desde esa plaza promovió la apertura de puestos de defensa en la parte norte de las tierras adscritas a la corona de Carlos III y luego de Carlos IV. La idea era defender el interés de España frente a ataques de indios o jacobinos. Además, promovió que colonos que vivían al norte se asentaran en el entorno de Natchez, donde defendió el catolicismo frente a otras ramas del cristianismo. Se casó tres veces. Sus hijos, sus nietos... permitieron perpetuar un linaje convertido en un referente en el sur.

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