Los pontevedreses que acuden al complejo deportivo municipal lamentan el estado en el que se encuentra, pero destacan su céntrica ubicación
06 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.«Está en decadencia total, y cada vez peor. Se han hecho protestas, reclamaciones... pero no sirvieron para nada». Lo dice José Manuel Cortizo, una de las voces más autorizadas para valorar el complejo deportivo de Campolongo. No porque se ocupe de su gestión, si no porque lleva veinte años acudiendo casi a diario para hacer ejercicio. Eso explica que no aparente los 61 años que tiene ni de lejos. Y eso también puede ayudar a entender que hable de ella sin miramientos: «El jacuzzi parece de agua congelada, porque hace tiempo que no está ni templada; la sauna de vapor no tiene ni vapor ni nada; los aparatos antes estaban llenos y ahora se estropean constantemente, y el calor es agobiante, porque ya no hay aire acondicionado, solo ventiladores».
Aún así, coincide con el resto de usuarios consultados en un punto: es necesaria. «Me queda a mano, no hay que coger el coche», señala, y se lanza respecto a si debería ser el Concello el que asumiera la gestión directa de las instalaciones: «Yo pienso que sí, que debería llevar el control, y al igual que para un negocio privado eso es rentable para cualquier empresa. Esto funciona porque está en el centro».
«Es competitivo porque está en el centro, pero no por el precio; creo que es demasiado caro para las instalaciones que ofrece», matiza Marcos Fontaíña. «Lo que está claro es que cerrarlo, aunque sea temporalmente, va a ser perjudicial para todos. Necesitamos una alternativa, desde luego, y tengo entendido que la de Pontemuíños, además de que ya necesitas un transporte público o privado, tampoco está en su mejor momento, así que va a ser difícil encontrar alguna», advierte.
«Sería una locura cerrarla, porque la gente no sé por qué se va a Marín teniendo que coger el coche. Entiendo que es porque son unas instalaciones mejores, pero este es céntrico, y es muy fácil llegar». Así de claro habla una ex deportista de élite, Felicia Tilea, quien ahora usa la piscina y las clases de pilates para relajarse. Con la misma contundencia reconoce que el complejo le «parece un poco viejo», pero que, en caso de un cierre temporal para hacer mejoras, «hay que aceptarlo, es un cambio y punto. No hay que hacer tragedias, no podemos quejarnos por todo. Si vienes con ojo crítico se nota que está viejo, pero no va a pasar nada, no va a morir nadie si se puede arreglar en dos meses».
Noelia Casais lo elige «por el precio, porque por 39 euros puedes venir a todo lo que quieras, pero no por la ubicación especialmente. Fui a bastantes, y este me gusta bastante». También a Shaila González, porque «no hay otro que me quede cerca para poder venir a mediodía en una escapadita del trabajo».
en la calle los usuarios valoran el estado de campolongo
Felicia Tileas cree que está «muy viejo», pero que un cierre por mejoras es bueno
Shaila González admite que para ella es imprescindible porque le queda cerca
Marcos Fontaíña cree que es rentable y competitivo por ser tan céntrico
José Manuel Cortizo va todos los días desde hace 20 años, y lo ve rentable