La empresa ratifica en sendas reuniones con el Concello y los vecinos de A Parda su intención de construir «cuanto antes» el crematorio
05 sep 2014 . Actualizado a las 12:29 h.La plana mayor de la empresa Funespaña desembarcó ayer en Pontevedra con un mensaje claro: no solo no renuncian a su proyecto de crematorio en San Mauro sino que tienen intención de tramitarlo «cuanto antes». Es más, el subdirector general de la compañía, José Vicente Aparicio, afirmó que le gustaría «que las obras puedan iniciarse a principios del 2015». Desmentía así algunas informaciones sobre un supuesto interés de Funespaña por abandonar el proyecto.
Aparicio acudió a Pontevedra acompañado por el director de Negocio de la compañía, José María García, y mantuvo sendas entrevistas con el concejal de Urbanismo, Antón Louro (PSOE), y con la plataforma vecinal Non Crematorios Pontevedra Leste. Antes ambos visitaron el solar junto a San Mauro en el que Funespaña ha invertido ya más de un millón de euros de los aproximadamente cinco en que está valorado el proyecto presentado en su día ante el Concello. Comprobaron que hay más de 250 metros con respecto a las viviendas más cercanas, y señalaron la ubicación como «idónea» para un crematorio.
Aparicio se mostró sorprendido por esos rumores que hablaban de que Funespaña paraba el proyecto, de los que se llegó a hacer eco en un pleno el concejal de Infraestruturas, César Mosquera (BNG). «El proyecto cumple con todos los requisitos desde el principio. Antes incluso de que Funespaña adquiriera la empresa local [Sempsa] que lo puso en marcha», explicó, Y afirmó que se está a la espera de la aprobación definitiva de la nueva normativa municipal para solicitar formalmente la licencia. «Somos una empresa que cotiza en bolsa -señaló el subdirector general- y nos debemos a nuestros accionistas. Comprenderán que si hay una inversión ya hecha de más de dos millones de euros [incluida la compra de Sempsa], nuestros accionistas no entenderían que se paralice ahora».
El proyecto prevé una inversión de más de 2,5 millones de euros en la construcción, y otro millón y medio en equipamiento, impuestos y demás gastos. Se prevé un edificio de 2.019 metros cuadrados de superficie distribuidos en sótano, planta baja y planta alta, que incluye un horno crematorio de 12 toneladas. Las características técnicas especifican que contará con dos quemadores de 330 kilovatios cada uno, que permitirán una temperatura de 850 y 950 grados centígrados. En datos prácticos, esto se traduce en que el horno tardará entre 60 y 75 minutos en incinerar un cadáver de 65 kilos con su correspondiente ataúd, que sumará otros 25 kilos.
Funespaña prevé rondar las 240 incineraciones anuales en Pontevedra.