Silleda oculta su mayor tesoro natural

P. V. LALÍN / LA VOZ

PONTEVEDRA

p. v.

La señalización y el acceso a la Fervenza do Toxa es muy deficiente

18 ago 2014 . Actualizado a las 13:46 h.

Hay mucha información virtual, en la web y en los programas de difusión turística municipales y conveniados. La Fervenza do Toxa, también denominada cadeiro o cataratas, es el mayor tesoro natural de Silleda. El municipio y la administración en general lo difunden en las redes pero lo ocultan al dificultar la localización sobre el terreno con una señalización muy deficiente y con acceso, en puntos, intransitable para vehículos ligeros.

El espectacular salto de agua gallego se encuentra a unos cuatro kilómetros siguiendo un laberinto viario que parte de la carretera A Bandeira- Merza (PO-204) entre los p. k. 3 y 4.

Así de sencillo en los mapas y la web pero así de complicado para el visitante conductor. Desde Merza no hay rotulación indicativa viaria (si para los viandantes de la Senda do Deza en A Carixa). Desde Silleda tampoco. Desde A Bandeira, localidad que es el enlace principal, tampoco hay señal en el cruce aunque hay una en la villa, circulando desde Santiago, que pasa inadvertida por su mala ubicación y multiplicidad de mensajes. Ya en la carretera A Bandeira-Merza, el desvío a la derecha pasa inadvertido al viajero, únicamente la señal de Pazos puede servir porque una de madera rústica muy pequeña y especifica de «Fervenza do Toxa» es ilegible. Otro acceso poco más adelante carece de indicadores.

Así ocurre que, en Merza, la pregunta que más se responde al cabo del año es «¿por donde se va a las cataratas?».

Pero una vez encarrilados en el desvío siguen los problemas de orientación y de desorientación. Una familia de visitantes procedentes de Barcelona preguntó al propio redactor que realizaba un chequeo de la ruta el pasado miércoles: «¿No hay una cascada por aquí?». Ya estaban muy próximos pero con toda la inseguridad de haber acertado. Y no eran novatos. Poco después algunos se pusieron bañador y se mojaron en la laguna que forma la catarata y uno de niños escaló con presteza rocas del enclave. Criticaron la señalización y los socavones que obligan a dejar los coches mucho antes de la parada obligatoria en el inicio de la larga senda final sin vehículos.

Los barceloneses llegaron alertados por amigos de la belleza del espacio. Un grupo familiar de unas ocho personas acudía también entre los centenares de visitantes ese días. Procedían de Alicante y la referencia del lugar había sido Internet. «Que lo señalicen bien, y que arreglen algo los caminos», reclamaron. Pero piden cosas elementales no más: «Que no hagan mucho más, que no lo masifiquen».

De punta a punta de España, y de cerca y de lejos. La fervenza es el mayor tesoro natural de Silleda y traspasa municipio y comunidad su reclamo. Un joven de Merza emigrante en Francia hacia la visita con un grupo de compañeros franceses: «es que cada vez que vengo a Merza tengo que venir aquí», dice, y se trae a los colegas galos.

La deficiente señalización, oculta este tesoro. Incluso es engañosa. Algún viajero no se enteró de que había miradores sobre el propio salto. En la parte final de la ruta hay una bifurcación. Una señal marca el camino de «Fervenza do Toxa», pero no avisa de que a menos de doscientos metros en el desvío está el espectáculo aéreo del enclave, donde se despeña el agua, los miradores. Con las dos perspectivas el viaje en completo.