Pese a la ampliación, el Concello no exigirá mejoras en el servicio
07 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La concejala de Servizos, Carme da Silva (BNG), confirmó ayer lo que era un secreto a voces: la prórroga del contrato del servicio de limpieza viaria y recogida de basuras. Faltaba por saber las condiciones de la prórroga, y estas son que no hay ninguna.
Es decir, que el Concello prorroga tres años más el contrato de Cespa, pero manteniendo exactamente las mismas condiciones en el servicio. Se seguirá revisando anualmente en función del IPC el canon, que este año ronda los 5,9 millones de euros, y se mantienen los mismos servicios que ya ofrece Cespa. Entre otros, la recogida en el casco urbano los siete días de la semana, doble servicio en el centro histórico, recogida en días alternos en el rural, recogida de vidrio y cartón comercial «puerta a puerta», retirada semanal de voluminosos o el mantenimiento del punto limpio en el Campiño. Precisamente, la habilitación de este punto limpio, un servicio del que hasta entonces carecía Pontevedra, fue de las mejoras que se introdujeron en el 2011, cuando se prorrogó por primera vez el contrato.
Carme da Silva explicó que se optó por ampliar la vinculación con Cespa por dos razones. Por un lado, por una cuestión económica. Afirmó que los informes técnicos apuntan que un nuevo concurso con las mismas prestaciones obligaría a un desembolso de unos dos millones de euros más al año.
Y en segundo lugar, porque se toman estos tres años como un período de «transición» mientras se concreta el proyecto de planta de compost que impulsan el Concello y la Diputación. «É evidente -señaló Da Silva- que se a pranta entra en servizo vai haber un cambio importante na recollida, nos contentores, no destino do lixo...». Por eso, sería dentro de tres años, que es el plazo que estima el Concello para que la planta pueda estar «a pleno rendimento», cuando se convocaría un nuevo concurso, con otras especificaciones.
Mientras tanto, el gobierno local se propone ir cambiando «paulatinamente» los hábitos de los pontevedreses, ya que la planta de compost obligará a un mayor esfuerzo en la separación en los domicilios. Para lograr este cambio, Concello y empresa impulsarán en este tiempo campañas educativas e incluso experiencias piloto que se llevarían a cabo por barrios.