Jacobo Moreira sigue esperando

PONTEVEDRA

El comedido respaldo de Rueda a favor del portavoz municipal aún no despeja la incógnita sobre el póster electoral del Partido Popular en las municipales del 2015

06 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Alfonso Rueda, número 2 de los populares gallegos, no es proclive a dar grandes titulares pero sus frases del pasado martes en Pontevedra, resultaron indicativas. Valoró que Jacobo Moreira «está haciendo una buena labor», después de haber matizado que «en circunstancias muy complicadas durante estos tres años». Pero a continuación salvaguardó que tras el esperado congreso local (a celebrarse después de las europeas) quien resulte elegido para la presidencia local del partido, será «lógicamente» el candidato y «deberá aprovechar el tiempo para convencer» a los electores. De hecho vino a decir «el poco tiempo disponible», hasta las próximas elecciones municipales.

El gesto del secretario de organización regional suena a nuevo, pero en realidad tiene un precedente. En mayo de 2012 y protagonizado por el propio Rueda. En un desayuno informativo en una emisora local definió a Moreira como «magnífico recambio» y apostaba por que «sea nuestro candidato a la alcaldía».

Semeja que hace dos años Rueda le puso más entusiasmo pero, en todo caso, ahora rompe un muro de silencios y dilaciones que las propias estructuras del PP han venido propiciando y que no han hecho ningún bien al actual jefe de la oposición y, todavía, probable aspirante a la alcaldía de esta capital.

Como ya he escrito en alguna ocasión anterior, Moreira tiene un papelón muy complicado. Las dificultades vienen de atrás y no se han disipado con el tiempo, sino que han crecido según transcurre esta legislatura.

Veámoslo en retrospectiva. Primeramente por cómo llegó a heredar la portavocía. Telmo Martín, después de fracasar en su segunda tentativa de asalto a la alcaldía, encarriló su carrera política hacia Madrid y le dejó el petate a Moreira. En realidad, lo que hizo fue pasarle un marrón.

Un grupo a imagen de Telmo

El grupo municipal resultante de las urnas en el 2011 estaba diseñado a imagen y conveniencia de Telmo. Y Moreira formaba parte de él, pero nunca pensó en tener que dirigirlo.

Las tensiones entre el nuevo jefe de filas del PP y un sector de sus compañeros concejales no tardaron en aflorar. El contencioso de los sueldos cristalizó las diferencias.

La confrontación que siguió contra el gabinete bipartito cuando Lores, Louro & cía intentaron colar de rondón la dedicación exclusiva de Miguel Filgueira, tropezó con la ansiedad de media docena de ediles del PP a quienes atacaba quedarse sin las retribuciones que venían cobrando del erario municipal.

Louzán y hasta Rueda bajaron a la arena, en reuniones en la sede del PP local en Oliva intentando atemperar ánimos pero aquello dio lugar a las dimisiones de José Manuel Guillán, Begoña Laya y Celia Soto. Y más recientemente, de María Biempica, por aquellas y algunas otras razones.

Marejada con cuatro deserciones

En total, cuatro deserciones entre once concejales supone una tercera parte de discrepancias contra la estrategia marcada. Mucha marejada. Y de propina, todos esos líos soportados en una situación de provisionalidad en la estructura local del propio partido que -teóricamente- sigue presidido por Telmo, ya que se lleva remoloneando desde 2011 con la celebración de un congreso que materialice el relevo.

Precisamente el mayor obstáculo que debe salvar Jacobo sigue estando en los estamentos de su partido. Tanto en las bases como en la cúpula. Habrá que ver si los sectores de la militancia local que le dieron la espalda a Telmo en el 2011 por determinadas exclusiones en la lista, querrán ahora sumar y no restar.

Asimismo está por saberse si tanto Louzán, como Feijoo y hasta Rajoy (esta es su ciudad y a lo mejor también quiere opinar sobre el póster), apoyarán que Moreira reciba la encomienda de intentar evitar una quinta legislatura de Lores como alcalde. Un recado muy difícil de conseguir. Al menos a día de hoy y visto lo visto.