Ence: Feijoo necesita una excusa

Un expresivo silencio oficial en la Xunta de Galicia ha contestado, de momento, a la comparecencia de la cúpula de la pastera para presentar el informe de KPMG


Arregui y Colmenares fueron claros y previsibles: la empresa solo quiere continuar en Lourizán. El argumento principal que reivindicaron fueron sus números, ponderados en el informe de KPMG. Ya fueron publicados el martes en La Voz. En síntesis recordemos que reclaman para sí que generan casi el 30 % del PIB local y 5.000 empleos entre directos (329) e indirectos, con un movimiento de 460 millones de euros por año.

Feijoo no ha respondido, al menos por iniciativa propia, a las intenciones de la pastera; y su conselleiro del ramo, tampoco. Solo acaba de reaccionar el PP local con una enmienda trampa que presenta al pleno de mañana lunes. Persigue encomendar al alcalde que lidere las negociaciones para la salida de Ence de la ría (¡!). O sea, Moreira pretende trasladar a Lores la responsabilidad que desde hace años asumió la Xunta de Galicia y que no se ha consumado ni con Touriño ni con Feijoo.

La salida del PP capitalino es sin duda «singular» como ellos mismos definen su enmienda. Y parece difícil de encuadrar con el cambio de discurso que ya asomó el principal dirigente provincial.

Efectivamente, Louzán ya hizo su parte. En mayo pasado, sentado junto a Arregui, después de firmar un convenio, el político de Ribadumia, preguntado por el espinoso asunto, dijo: «No sé si Pontevedra está en condiciones de desperdiciar cientos de empleos?».

El argumento de la crisis es como un guante reversible a los efectos de la política.

Una tasa de casi el 27 % de paro sobre población activa en esta capital (según la EPA a 31/10/13) lo que se traduce en más de 10.000 desempleados, habla por sí sola de la dureza del momento.

Por mucho que escueza en miles de oídos, especialmente en los afectos a las tesis del actual gobierno municipal bipartito, cabe lícitamente preguntarse si Pontevedra (y comarca) podrían permitirse el lujo de perder Ence y la Brilat (2.500 militares que mueven cerca de 40 millones de euros entre sueldos y consumos), como se ha especulado en diferentes instancias.

Teniendo en cuenta que el principal dirigente pontevedrés del PP no es un precursor, sino más bien un hombre de partido que se ajusta al argumentario de turno, aquella intervención de Louzán que citaba, ya confirmó la creciente sospecha de que tanto el Gobierno central como la Xunta de Galicia no van a forzar el cierre y traslado de la celulosa.

Resulta obvio que con Rajoy en La Moncloa y tras la reforma de la Ley de Costas impulsada por Arias Cañete, el llamado «horizonte 2018», en lo que atañe a la pastera de Lourizán, se desinfló.

El único problema -no es pequeño- que le queda al PP es encontrar una excusa, una buena excusa para justificar que decide mantener Ence dónde está.

Para Feijoo es incómodo porque le pondrá ante un manifiesto y sonoro incumplimiento de su programa electoral. Como a todos los demás cargos públicos y dirigentes del PP gallego que abrazaron la tesis del traslado desde 2009. Al PP local, le complicará todavía más las remotas posibilidades que tiene Moreira de llegar a la alcaldía.

La salida se la va a tener que dar Madrid, pues el Gobierno de la nación tiene la última palabra en la decisión de prorrogar, incluso contradiciendo un supuesto informe de la Xunta contrario a la permanencia, que no sería vinculante.

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