Un equipo de profesionales se ocupa de la restauración de las piezas históricas
08 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Les suelen llamar los cirujanos del arte y realmente uno tiene la sensación de entrar en un quirófano cuando visita el taller de restauración del Museo de Pontevedra. Estos profesionales realizan con su instrumental un minucioso trabajo que devuelve el brillo al delicado y valioso patrimonio cultural, preservándolo de los efectos del paso del tiempo, de las humedades, de la contaminación, de la erosión y de los indeseables xilófagos, para garantizar su permanencia y, por qué no, su vida eterna. Sus pacientes son pinturas, esculturas en piedra o en madera, cerámicas o porcelanas con siglos de antigüedad. Y en este laboratorio, que cuenta con los más avanzados aparatos, cada pieza tiene su propio diagnóstico y necesidades de intervención y tratamiento específico.
Visita de Louzán
El presidente de la Diputación, Rafael Louzán, acompañado de la diputada Ana Isabel Vázquez y del director del centro, Carlos Valle, comprobaron ayer personalmente «o valiosísimo labor» de recuperación del patrimonio cultural que se realiza en el taller de restauración del Museo y que según Ricardo Ferreiro, su conservador más veterano, no tiene demasiado que envidiar al del Prado. El servicio, que cuenta en la actualidad con siete trabajadores y espera una nueva incorporación, está dotado de los medios técnicos más modernos. En otro tiempo, el trabajo de los restauradores era invisible para los visitantes, pero desde que se trasladaron a los bajos del Sexto Edificio, con vistas al luminoso jardín inglés interior, se les puede ver en sus magníficas instalaciones desde las plantas superiores.
Especialización
Además de la dotación de los más modernos medios técnicos, el taller de restauración del Museo destaca por la especialización de los profesionales que allí trabajan, ya sea en pintura, en escultura pétrea o en madera. Sonia Briones lleva 22 años en el servicio y la visita de Louzán la sorprendió trabajando en varias piezas destinadas a una exposición temporal de joyas que está preparando la propia entidad museística. Sobre su mesa también hay una tabla del antiguo retablo de Santa María, la última que queda por restaurar de las cinco que componen la obra y que representan diversas escenas de la vida de la Virgen María. Las otras cuatro están en este momento en exposición. A Ricardo Ferreiro, por su parte, lo encontraron restaurando un cuadro de gran formato del siglo XVI, titulado Tributo al César, obra de Michel Coxcie, considerado el Rafael de la pintura flamenca. Este cuadro fue donado, al parecer, por una tía el ex alcalde de Pontevedra, Juan Luis Pedrosa. El Museo tiene millares de obras (existen más de 18.000 registros) y el presidente de la Diputación visitó también el almacén de las piezas no expuestas, donde se conservan en las mismas condiciones de temperatura y humedad que las exhibidas en salas permanentes.