El marisco se despide con lluvia

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso O GROVE / LA VOZ

PONTEVEDRA

NACHO FEIJOO

El agua no impidió que miles de personas disfrutaran de la última sesión

14 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La última jornada de la Festa do Marisco en nada se pareció a la que se vivió solo una semana antes. Entonces, el sol pegaba con fuerza y el día de fiesta se convirtió, también, en día de playa. Ayer, en cambio, la lluvia hizo su aparición. Primero, suavemente, dejando unas gotas que apenas hacían necesario el uso del paraguas. Pero alrededor de las dos de la tarde, cuando las carpas del recinto estaban en pleno auge, las lluvias se intensificaron. No importó. Ni siquiera el mal tiempo pudo impedir que miles de personas volvieran a devorar decenas de miles de raciones de mariscos. Había que aprovechar. La de ayer era la última jornada y, hasta el año, no volverán a abrir las carpas.

O Grove volvió a colgar ayer el cartel de completo. La última jornada de la edición número cincuenta de la Festa do Marisco estuvo pasada por agua. Pero la única consecuencia que tuvieron las lluvias fue que los juegos populares, en los que había cola para poder utilizarlos, quedaran desiertos. Era la única actividad al aire libre. En el resto del recinto festivo hubo quien ni siquiera se dio cuenta de que fuera llovía con intensidad.

Pequeñas esperas

La de ayer fue una jornada típica de domingo en este certamen. Pequeñas retenciones se generaron en los accesos al municipio, donde tampoco resultaba tarea demasiado sencilla encontrar un aparcamiento. Y pequeñas esperas había también en las carpas del marisco. La jornada comenzó bien temprano y, pasado el mediodía, ya había un buen número de personas degustando raciones. La afluencia fue continua a lo largo de toda la mañana, aunque se intensificó notablemente alrededor de las dos de la tarde. Las mesas de ambas carpas estaban casi al completo y, en varias de las cocinas, las colas eran considerables. Un simple vistazo permitía comprobar que, de nuevo, vecinos y visitantes prefirieron el pulpo, las navajas y el arroz de mariscos, los platos con más éxito de esta edición. Sus puestos eran los que registraban una mayores colas, pero nada que no se solventase en cuestión de minutos. Y es que, cincuenta años después, la organización de esta fiesta sigue funcionando como un reloj.