Los pontevedreses salieron a la calle para vivir, de primera mano, el inicio de la Peregrina
11 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Las calles repletas de gente, el intenso olor a flores y las diferentes bandas y charangas que recorrían la ciudad eran los principales indicadores de que toda Pontevedra estaba viviendo algo grande. La fiesta de la Peregrina arrancaba ayer entre música, actos religiosos y mucha, mucha diversión.
Poco antes de la una del mediodía, los pequeños peregrinos que acompañaban a la carroza procesional partían del Pazo de Mugartegui, con destino a la iglesia de la Peregrina, para la clásica ofrenda floral a la Virgen. En el blanco carruaje, el pequeño Héctor Gende Vidal fue el protagonista, arropado por seis adorables niñas, que portaban el clásico sombrero de peregrino, esta vez en tonos azul cielo. Tras ellos, la banda de música amenizaba el recorrido, aunque sus tradicionales melodías se mezclaban con las de las charangas que, con un tono mucho más desenfadado, divertían a todos los ciudadanos. Al llegar al santuario y tras el acto litúrgico, tuvo lugar la tradicional suelta de palomas y la traca de fuegos, que anunció, ya de forma oficial, el inicio de la gran fiesta de la Peregrina.
Otro de los espectáculos que marcaron la jornada fueron los pasacalles, donde los gigantes y cabezudos se llevaron gran parte del protagonismo. Ante la mirada atónita de los turistas, estas estructuras recorrieron a buen ritmo todos los recovecos de la zona monumental.
La estampa festiva se complementaba con todas las coloridas camisetas de los integrantes de las peñas, que estos días se encuentran por la ciudad. Ataviados con gorros de paja para resguardarse del sol, los jóvenes «peñistas» estaban preparados para encarar su último fin de semana de celebración.
La nota de humor del día la pusieron los Coordinadores de Peñas Taurinas, que desfilaron con una charanga muy divertida por las calles del centro histórico, junto a tres enormes toros de tela que embestían a todo aquel que se cruzase en su camino. Mientras tanto, enfrente del mercado de Abastos, se inauguraba la Feira do Mel, donde se podría encontrar todo tipo de productos relacionados con el dulce.
Para poner el broche final a este primer día de fiesta, la plaza de España acogió por la noche el concierto del grupo Mago de Oz, precedidos por los pontevedreses ¡Qué Desilusión!.
La tradicional ofrenda floral a la Virgen de la Peregrina llenó el santuario
Las charangas y las coloridas peñas fueron protagonistas
en las calles