La marea ciudadana contra los recortes del Gobierno sacó a la calle a miles de pontevedreses
PONTEVEDRA
Los manifestantes claman por «unha verdadeira democracia»
24 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Está claro que algo se está moviendo en la sociedad para que una fría tarde de sábado miles de pontevedreses salgan a la calle para exigir «unha verdadeira democracia», gritar que ya está bien de recortes, de corrupción y de supresión de derechos, y denunciar, 32 años después del 23-F, que se está produciendo un «golpe de estado financeiro».
No es posible cuantificar el número de asistentes a la manifestación que recorrió las calles de Pontevedra. ¿Tres mil? ¿Cinco mil? ¿Siete mil? Pero, ¿realmente importa? Se trataba de convocar una «marea ciudadana», y el objetivo se cumplió con creces. La marea pontevedresa se sumó a las de otras siete ciudades gallegas y ochenta en todo el Estado para formar «un tsunami de mareas cidadás», como proclamaba una de las decenas de pancartas que se pudieron leer durante la marcha.
Las había de todos los tipos. Muy reflexivas, como «Cando a inxustiza se volve lei, a rebelión vólvese deber»; «Un derecho no es lo que alguien te deba dar, sino lo que nadie te debe quitar»; «¿Otro mundo es posible? Otro mundo es imprescindible»; «Négome a vivir nun mundo así e non penso irme».
También las había con mensajes más simples o directos: «Defende o público, é teu»; «Imos berrar na rúa o que falamos no bar»; «Hai alternativas»; «Sobrannos as razóns»; «No es una crisis, es una estafa»; «Educar esclavos, non»; o ««Sin miedo, ¡con voz!».
Otras llamaban a la participación: ««Só xuntos podemos cambiar o mundo»; «Somos mayoría»; «Sen a túa voz non hai democracia»; «Unidos para decidir, decididos a unirnos»; o «Si sumamos somos el 99 %».
Y muchas clamaban contra el sistema financiero: «Non paguedes a débeda có noso futuro»; «Non debemos, non pagamos»; «No es una crisis, es una estafa» o el «Clausurado polo pobo» que los participantes en la marcha iban colocando en cuantas oficinas bancarias encontraban a su paso,
La convocatoria estaba secundada por cerca de una veintena de colectivos y asociaciones de la comarca y finalizó con una asamblea abierta en el paseo de Montero Ríos.