La iniciativa de Concello y comuneros afecta a 2.500 hectáreas de monte
01 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La oleada de incendios del verano del 2006 afectó muy gravemente al municipio de Pontevedra, con más de cuatro mil hectáreas de superficie forestal quemada. A raíz de aquella catástrofe, el Concello puso en marcha un ambicioso plan, bautizado como Monte Vivo, que supuso desde el 2008 una inversión de más de 2,5 millones de euros y permitió actuar, en colaboración con diversas comunidades de montes, sobre 800 de aquellas hectáreas quemadas llevando a cabo tareas de replantación y silvicultura.
Ahora llega el momento de ir un paso más allá, y Concello y comunidades de montes han iniciado la elaboración de un plan de ordenación que afectará a la totalidad de las casi 2.500 hectáreas de superficie forestal en manos de comuneros.
El concejal responsable de montes, Demetrio Gómez Junquera (BNG); el presidente de la mancomunidad de montes de Pontevedra, Juan González; y la ingeniera forestal que trabajó en el plan Monte Vivo y que se encargará de coordinar esta nueva actuación, Laura Nieto, detallaron ayer en el Concello un anticipo de lo que se pretende.
Nieto no pudo ser más clara: «Trátase de deseñar o que queremos facer no monte a dez anos vista». Es decir, salvando las distancias, el equivalente a un plan municipal de urbanismo, pero aplicado al ámbito forestal. «A idea -insistió la técnica- é avanzar cara unha xestión forestal sostible, que permita facer un monte rendible e que reduza o risco de desastres coma o do 2006».
Medidas a incluir
El plan de ordenación ha de contemplar forzosamente, una serie de medidas económicas, que se traducen ya en una dotación municipal de 42.000 euros para financiar el trabajo y posteriormente tendrá que incluir fondos para llevar a cabo las actuaciones previstas. También medidas ecológicas y ambientales, que incluirán desde actuaciones de protección de especies y espacios singulares hasta determinación y protección de zonas de alto valor paisajístico o de zonas de no intervención, y también iniciativas encaminadas a la protección del suelo.
Y por útimo, subrayó Laura Nieto, son necesarias medidas sociales. Estas son «imprescindibles», apuntó, ya que la mayor amenaza de las masas forestales es el fuego, y el la inmensa mayoría de los casos este tiene su origen en los humanos. «As causas naturais dos incendios, como un raio, son tan insignificantes que nin sequera son tidas en conta».