De los primeros paisajes que pintó a la edad de ocho años a la última producción que realizó en el 2011, que continúa la saga de Hierros iniciada a mediados de los setenta. De la infancia a la madurez, el pintor y profesor Manuel Aramburu (León, 1936) da una lección de vida y arte en la exposición con que la Diputación le rinde homenaje en el Sexto Edificio del Museo.
Más de 120 obras conforman esta muestra retrospectiva comisariada por Celestino Lores, que reúne obra pública y privada presente en Galicia, así como fondos propios del autor. Él mismo reconoció que ver toda su obra reunida le ha dado «muchas sorpresas» y a la vez le pone «colorado». «Algunos cuadros no sabía ni dónde estaban», apuntó el creador, que superó numerosos obstáculos para poder dedicarse a su pasión, entre ellos la oposición familiar y su daltonismo.
La antológica de Aramburu es la tercera colaboración que establece con la Diputación. El organismo provincial, como ha recordado Rafael Louzán, le concedió en 1968 una beca para ampliar sus estudios en París. Y posteriormente, el artista recibió la medalla de oro de la Bienal de 1975 con la obra Desguace, que significó el nuevo rumbo de su trayectoria artística hasta su obra actual. Posteriormente, obtuvo otra medalla de bronce en otra edición de la exposición.
El artista ha expuesto en España, Suecia, Holanda, Alemania y Portugal, y su obra se encuentra en diversos museos españoles y extranjeros. Aramburu está considerado uno de los grandes maestros de la pintura en Galicia, perteneciente a la Generación de vanguardias y silencios, posterior a la Guerra Civil.