El pleno aprobó por unanimidad la suspensión cautelar de licencias
23 nov 2012 . Actualizado a las 06:59 h.Si el resultado de un pleno municipal se midiera según criterios deportivos, podría decirse que el que celebró ayer la corporación pontevedresa tuvo un vencedor: los vecinos que se oponen a la construcción de crematorios cercanos a viviendas, que lograron que los tres grupos políticos aprobaran por unanimidad la suspensión cautelar de las licencias.
Porque fue la presión social la que logró que el teniente de alcalde responsable de Urbanismo, Anton Louro (PSOE), optara por no retirar el asunto del orden del día del pleno, una idea sugerida por las empresas que promueven crematorios y con la que el socialista coqueteó hasta poco antes de la sesión plenaria. Y también fue la presión vecinal la que hizo que el PP apoyara la suspensión de licencias, aun cuando la fórmula elegida -tramitar una modificación puntual del PGOU- no les agrada. «Es mejor que nada -admitió el portavoz, Jacobo Moreira-, y votamos a favor por los vecinos, no porque creamos en la propuesta».
Y, por último, también será la presión vecinal la que garantizará que el asunto no se queda aquí y que políticos y técnicos se ponen a trabajar ya en la regulación de la instalación de crematorios, un asunto sobre el que pesa un vacío legal -autonómico y local- que es que el que llevó al embrollo que vive Pontevedra en los últimos tiempos.
Porque aunque el concejal de Infraestructuras, César Mosquera (BNG), afirmara que lo que ayer se votaba soluciona el problema creado, no es así. Tal y como recordaban los representantes vecinales a las puertas del Teatro Principal, lo que se hizo ayer fue aplazar el conflicto. Lo explicó gráficamente el portavoz del PP durante el debate: «Esto es un tiempo muerto y aun hay que ganar el partido».
Las empresas buscan opciones
Enfrente se contrarían las cuatro empresas con proyectos de crematorio en marcha. Supuestamente, según informó el Concello el día anterior, tres están muy próximas a alcanzar un acuerdo que permita compartir una misma instalación, pero ayer ya no quedó tan claro. Existen acercamientos, reconocían los representantes de Funespaña, Santa Lucía y San Marcos presentes en el pleno, pero si se había pedido el aplazamiento de la decisión de suspender licencias «era para darnos tiempo a seguir negociando».
Ahora afirman que tienen que analizar la nueva situación creada con la suspensión cautelar de licencias, que podría levantarse en cualquier momento, matizó Louro, si se dan las circunstancias para ello. Las empresas tampoco descartan buscar otras ubicaciones alternativas en municipios del entorno. Porque Pontevedra, subrayan, es una de las pocas ciudades de más de 50.000 habitantes que carece de servicio crematorio.