El Concello sostiene que es un espacio de gran «interés turístico»
25 oct 2012 . Actualizado a las 06:54 h.El Concello de Sanxenxo ha anunciado que presentará una alegación para evitar que la firma Incremento Grupo Inversor SL realice un estudio de viabilidad en las minas Nuevo Boliche de Aios. De esta forma, el gobierno local pretende frenar la autorización que cursó, de manera provisional, la Consellería de Industria.
La concejala de Urbanismo, María Deza, señaló que se oponen a la «extracción de wolframio en la zona por tratarse de uno de los espacios de mayor valor turístico de la comarca». Y lo cierto es que las vistas que ofrece el entorno de Aios son un premio para los ojos. Con las islas de Ons como telón de fondo, a ambos lados se extiende parte del litoral más salvaje de Sanxenxo, con las playas de Bascuas y Pragueira como bandera.
Las antiguas Boliches
Un estudio publicado por el área de geología y minería del Seminario de Estudos Galegos, fechado en 1985, da cuenta del «grupo minero» de las Boliches, que se extendía desde Punta Montalvo hasta Punta Faxilda. En total, la explotación se realizó en 521 hectáreas, distribuidas en cuatro concesiones mineras, que tuvieron su período de mayor actividad en la década de los cincuenta.
Para los vecinos, estas minas son «as de A Veiga», aunque también las conocen como el «lavadero», ya que uno de los trabajos que más perduró en el tiempo fue el tratamiento de las escorias de estaño que provenían de las centrales metalúrgicas de Carril, para lo que se utilizaba el agua del río.
Wolframio y nazis
Sin embargo, las minas más antiguas, situadas en la zona alta de Aios, funcionaban con anterioridad. Y son varios los testigos que sugieren que el wolframio allí extraído viajaba a las fábricas nazis donde se utilizaba para reforzar los blindados y los cañones.
Este mineral de extrema dureza está catalogado dentro del grupo C, al igual que el estaño, muy abundante en el litoral de Sanxenxo. Por eso no extraña que en los años 40 se apostase por la extracción del llamado «oro negro», que causó una auténtica fiebre debido a la alta demanda que tuvo en el período bélico.
Hoy en día, el wolframio sigue siendo utilizado en la industria tecnológica, y de hecho, la firma coruñesa interesada en estudiar la zona de Aios ya trabaja en la mina de San Finx (Lousame), un yacimiento con mucha literatura a sus espaldas, ya que está confirmado que de sus entrañas salía parte del wolframio que perseguían tanto las fuerzas aliadas como los espías del Tercer Reich.
A pesar de que Galicia estaba deprimida tras una desgarradora Guerra Civil, el paso de la Segunda Guerra Mundial se notó. Sobre todo a nivel económico, ya que fueron muchos los que bajaron a las minas, en un trabajo tan lucrativo como peligroso.