Decenas de personas participaron en los actos programados por la asociación de vecinos
20 mar 2012 . Actualizado a las 06:55 h.San José es un santo al que los pontevedreses tienen mucha devoción y más los que viven en Campolongo, parroquia a la que da nombre. Allí no podía pasar desapercibida la festividad del 19 de marzo, fuera o no día laborable. Y aunque con menos algarabía que hace algunos años por limitaciones presupuestarias, los vecinos celebraron al patrón del barrio con diversas actividades lúdico-deportivas y con una gran chocolatada. Los que ayer por la tarde se acercaron al parque de la Constitución pudieron degustar un rico chocolate en el que mojaron roscas donadas por las panaderías Acuña y Campolongo, para mejor sabor de boca.
Reponer fuerzas
Esta popular merienda le vino de perlas para reponer fuerzas a los participantes en la exhibición de tenis de mesa ofrecida por el Club de Monte Porreiro, que congregó también en el parque de la Constitución a muchos aficionados a este deporte, tanto niños como mayores. La Asociación Amigos de Campolongo, que preside Fernando Viéitez, fue la promotora de estos actos, que contaron con la colaboración del Ayuntamiento de Pontevedra y a los que fueron invitados todos los pontevedreses que quisieron disfrutar de una tarde de fiesta.
Esta fue la parte lúdica, porque la religiosa se adelantó al domingo. Tras la celebración de la misa en la iglesia parroquial, los feligreses sacaron al santo en procesión por los alrededores del templo, aprovechando la tregua que concedió la lluvia. El grupo folclórico Os Alegres puso la música, realizó un pasacalles por el barrio y también participó en el desfile procesional.
Veinte años
Las fiestas de San José de Campolongo fueron durante casi veinte años todo un referente en la ciudad de Pontevedra. No eran las de la Peregrina, pero llegaron a montarse allí casi tantas tómbolas y carruseles como en agosto en la Alameda y las verbenas nocturnas eran de lo más frecuentadas. Manuel López Marras fue su principal impulsor y los festejos duraban una semana. Por diversos motivos -incluidas las quejas de algunos vecinos por ruidos-, en el 2009 dejaron de celebrarse, y en el 2011 la Cofradía de Nuestra Señora del Amor Hermoso volvió a recuperarlas, aunque ya no con tanta intensidad y dándole un aire más de barrio, sin tanta parafernalia.