1Por fin se desveló el secreto mejor guardado del entroido pontevedrés. Ravachol irrumpió ayer en el carnaval disfrazado de recortador de los más poderosos, para ayudarnos a salir de la crisis de una vez por todas. Impecablemente vestido, de traje y corbata, con el escudo de la Unión Europea en la solapa y con unas grandes tijeras, viene dispuesto a recortar los sueldos de los políticos, sus gastos en dietas, en comilonas, en asesores y en coches oficiales. A recortar las retribuciones de los directivos de «chiringuitos» y de fundaciones públicas, de los banqueros y de los especuladores sin escrúpulos que nos llevaron a esta crisis. Incluso viene a recortar el presupuesto de la «ejemplar» familia real. Pero también «as penas, a fame do corpo e das animas, para encher a nosa cidade de ledicia, festa e diversión», como apuntó la introductora del loro María Simal.
Presentación
La presentación del símbolo del entroido pontevedrés se hizo, como viene siendo habitual desde hace casi diez años, en la praza de A Peregrina, ante la recreación de la botica de Don Perfecto Feijoo, donde se dieron cita numerosos pontevedreses ansiosos por ver con quién o con qué se iba a meter este año el mordaz pajarraco. Allí, los miembros de la Sociedade Ricriativa de Xeve le pusieron el disfraz de recortador y el grupo Foula le hizo los honores al ilustre personaje carnavalero.
Ravachol llegó fiel a su estilo, pícaro, burlón, irreverente y encantado de encontrarse de nuevo entre sus gentes para disfrutar del entroido. Este año mide casi dos metros y medio de altura. Lleva en su estructura más de veinte mil plumas de una variada gama de colores y su cola es especialmente vistosa. Parece algo más delgado, seguramente por efectos de la crisis que estamos padeciendo.
Excesos
Tras su presentación en sociedad, empiezan ahora para el loro cuatro intensos días de desenfrenadas correrías por la ciudad hasta que el sábado muera, víctima de los excesos carnavalescos. Será entonces cuando se montará su velatorio en la plaza de A Verdura, donde los pontevedreses vestidos de riguroso luto irán a mostrar sus condolencias. De allí partirá el cortejo fúnebre que recorrerá las calles del centro histórico y culminará en la plaza de A Ferrería, donde se procederá a su incineración, tras un espectáculo necrológico y la lectura de la clásica loa fúnebre.
Pero mientras no se produce el luctuoso suceso, todavía hay mucho que disfrutar del carnaval. El loro probablemente se pase esta tarde por Vialia Estación de Pontevedra para darse un atracón de filloas. Y por la noche colegueará con la tripulación de Benito Soto cuando asome con su barco el Burla Negra. Mañana asistirá también a las murgas para inspirar sus ácidas críticas y el viernes se irá otra vez de juega con la Mostra da Parodia.