«Hay quien a los 30 se queja por no seguir en Noites Abertas»

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

En el eterno dilema del qué hacer el sábado noche son muchos los jóvenes pontevedreses que hace tiempo que encontraron una alternativa a las opciones de salir, ir de copas o quedarse en casa. ¿Por qué no jugar al fútbol a partir de las diez un viernes? ¿O aprender a cocinar, a hacer calceta o bailar en compañía? Esas son solo algunas de las posibilidades que ofrece en la ciudad del Lérez el programa juvenil de ocio Noites Abertas, una iniciativa que arrancó en 1999 con una subvención de un millón de las antiguas pesetas del Plan Nacional sobre Drogas.

Este año y en plena época de recortes, ese organismo otorgó 85.500 euros de fondos decomisados al narcotráfico al Ayuntamiento pontevedrés para la actual edición, la 13. Que de momento, no da mala suerte. Muy al contrario. En el primer fin de semana de actividades -habrá 86 hasta mayo- ya pasaron casi 300 jóvenes (en el 2011 fueron en total cerca de 5.000). En toda su trayectoria, Mirian Viñas ha sido la coordinadora de este programa, pionero en Galicia y prácticamente en España: «Nos han pedido consejo en otros lugares».

Esta educadora social, que también es directora de tiempo libre, llegó al Concello solo meses antes de la puesta en marcha del programa, que ahora es una de las bazas del departamento de Xuventude junto a Ponteverán, Pisando Forte y el Local de Música. Con anterioridad, su experiencia pasó por impartir cursos de formación para búsqueda de empleo en los sindicatos y en algún colectivo. Un año después consolidó su plaza en un área que destaca «por la variedad del trabajo». «Depende de la época del año, tratamos con personas y proyectos muy diferentes. Y es un trabajo que te permite relacionarte con multitud de gente y de colectivos. Somos muy transversales».

Convivencia

Recuerda que en Noites Abertas al principio no se remarcaba el límite de edad «y teníamos convivencia de nietas y abuelas, por ejemplo en cestería». «Había mucha participación de niños y de mayores de 30, pero no estaba enfocado a ellos», apunta. «Al principio hacíamos el programa con asociaciones con las que teníamos relación -agrega- para integrar su oferta. Pero después cambió la perspectiva. Desde hace tiempo, además de los colectivos, se recogen propuestas que llamamos informales, de los usuarios, y que luego se integran en la oferta de las empresas. O sea, la idea es que surjan de los propios jóvenes en vez de empresas ajenas a lo que ellos les gusta».

En la actualidad, la franja estándar es de 12 a 30 años, «y el grueso que pretendemos es el de los 17 a 25». «Ahí es donde antes flojeábamos y ahora es donde más jóvenes tenemos y más nos interesa incidir», señala. La media de asistentes está en 200 por semana, «aunque no todos los fines de semana son iguales, si hay fútbol, sube».

«Hay veteranos, chicos que llevan años viniendo, y gente que llega a los 30 y se queja porque ya no puede seguir. Ya le decimos, hazte monitor». Y tanto tiempo tras el programa le da aval para hacer su propia radiografía de la juventud local. «Ves que es gente responsable y con iniciativa, cuyo interés no solo es pasarlo bien. Las propuestas que traen son muy interesantes. Por ejemplo, si hay un festival, buscan que sea solidario. Y también son comprometidos en el tema de la integración».

Mirian Viñas Cochón

36 años

Es educadora social. Trabaja como técnica de Xuventude del Concello de Pontevedra, donde coordina el programa de ocio Noites Abertas, que este año cumple su décimotercera edición

La Illa de Esculturas. Es el lugar donde voy a correr o a caminar, porque es el más cercano. Y porque es el sitio donde se respira mejor en la ciudad de Pontevedra.