Más allá de la imagen

Saleta Páramo

PONTEVEDRA

En estos tiempos, en los que todos tenemos un teléfono móvil con cámara, retratar a una persona no significa más que pedir una sonrisa y apretar un botón. Y así dejamos constancia de la imagen de una persona. Nos encontramos sumidos en el mundo de las nuevas tecnologías y es por ello que se ha perdido la esencia del acto fotográfico. Pero todavía hay esperanza, todavía podemos conseguir sensibilizarnos de que retratar a alguien significa algo más.

Buena cuenta de esta ilusión nos la da la exposición Faces do país. O retrato en Galicia 1890-1950 que se puede visitar en el Centro Social de Novacaixagalicia. Allí se da buena cuenta de un amplio registro de lo que supuso el retrato en nuestra comunidad durante un período de cambio. Desde sus orígenes el retrato se planteó como una forma de perpetuar la imagen de una persona, ya fuera por una ausencia o por constatar el poder de la persona a inmortalizar. Pero esta muestra, además de hacer que el espectador se sienta rodeado por un público atemporal,  nos acerca al cambio estilístico que se dio en este marco temporal. Ordenadas cronológicamente las obras nos hacen un recorrido por las técnicas y nos muestran los distintos gustos, según el momento, de plasmar una misma idea. Una reflexión sobre cómo hemos cambiado tanto en la estética como en la técnica.