El temporal deja desprendimientos de fachadas, chaparrones y un yate para el desguace
17 dic 2011 . Actualizado a las 21:34 h.No llovió mucho. Pero la intensidad de los chaparrones, sumada a las ráfagas de viento, que llegaron a alcanzar los ochenta kilómetros por hora en el entorno de la ciudad, hizo que de poco sirviesen los paraguas. Las papeleras de Pontevedra se llenaron con sus restos. Y sus dueños, en muchos casos, acabaron empapados pese a los apenas quince milímetros de agua acumulada por las precipitaciones de ayer. Y aunque la fuerza del viento no causó accidentes graves, a punto estuvo de hacerlo.
Árboles derribados, como el que amenazaba con venirse al suelo en las proximidades de las piscinas de Pontemuíños, se tuvieron que derribar por completo. Tenía las raíces al aire. Se acotó con cinta su entorno, para evitar que, cuando fue talado después, dañase a nadie. En otros puntos de la ciudad se soltaron paneles publicitarios de las farolas. Los bomberos tuvieron que luchar contra el viento para hacer frente a los contenedores volcados, como el que se encontraba en las inmediaciones del centro de salud de A Parda.
Y en la playa de Aguete sigue la pugna contra la marea, que continúa dañando el yate varado en el arenal tras soltarse de su amarre en el puerto deportivo. Porque el mar en la ría continúa revuelto y azotando la costa, mecido por un viento más flojo en la ría, con rachas máximas de 58 kilómetros, que en tierra, donde las ráfagas ganaron fuerza hasta alcanzar en el monte Xesteiras, en Cuntis, una velocidad máxima de 109,7 kilómetros por hora.
No fue tan fuerte en Pontevedra, pero fue más que suficiente para que las guirnaldas navideñas se soltasen de sus anclajes. La empresa adjudicataria de la iluminación callejera tuvo que asegurarlas en calles como Montero Ríos, Loureiro Crespo, Alemania, Portugal o Eduardo Pondal. En esta última, la caída de unos cascotes de una cornisa a un patio interior se sumó al desprendimiento de uno de los laterales de las luces del gálibo, que quedaron colgando y suponían un riesgo para la circulación. En Cobián Roffignac se tuvo que restringir el paso por la caída de cristales a la vía pública. Nadie resultó herido.
Dos mil vecinos sin luz
En la parroquia marinense de Mogor se produjo un apagón de varias horas que afectó a unos dos mil doscientos clientes, según Unión Fenosa-Gas Natural. El fallo en el suministro eléctrico se registró a las 9.29 horas y la reposición del servicio fue «bastante complicada», explicaron desde la compañía. En una hora se logró devolver la luz eléctrica a unos mil clientes, mientras que el resto tuvo que esperar hasta bien avanzado el mediodía.
Mogor carece de circuito de apoyo por un desperfecto sin reparar en el lugar de Bagüín de la misma parroquia. Se especula con que el apagón fuese una consecuencia del temporal por algún golpe de ramas contra el cableado aéreo.
La alcaldesa de Marín, la popular María Ramallo, anunció ayer que se había llegado a un acuerdo con Fenosa para que se pudiese reponer esta línea de forma consensuada con los vecinos.