La encrucijada que afronta la empresa suscita opiniones contrapuestas en su entorno
15 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Ence admitía el lunes que el traslado de la fábrica de Lourizán es inasumible y que la única alternativa al cierre es seguir en la ría más allá del 2018. Las reacciones no se hicieron esperar en el entorno más próximo. La mayoría de las personas consultadas en Os Praceres y el poblado de Celulosas defienden una moratoria para el complejo industrial esgrimiendo la bandera de los puestos de trabajo. También hay voces que abogan por el traslado y vecinos que apuestan por el cierre.
En El Rincón de Zoila, José Garrido lee la prensa y afirma rotundo que Ence «debe continuar donde está». Este jubilado que estuvo 27 años emigrado en Suiza recuerda que el río Rin está rodeado de industrias: «No se puede tirar con el trabajo, además si se quita Ence habría que hacer lo mismo con la autovía y la depuradora». Enfadado, manda un mensaje al alcalde de Pontevedra: «De paseo por la Herrería que vaya Lores».
Entre los negocios que hay en la plaza de Os Praceres hay quien se decanta por el traslado. Es el caso de Víctor Segura, dueño de Aislapon. Sostiene que reubicar Ence dentro de la comarca «es posible con ayudas oficiales del Gobierno central y de la Xunta, como tuvo la automoción». Achaca el comunicado de Ence a una «estrategia defensiva»: «Si no se amenaza no funciona nada». «Vive mucha gente de Ence, aunque no me gusta que ahora se contrate a portugueses para hacer la parada -apunta-. Ence perjudica, pero también la depuradora y hay que buscar soluciones».
Muy cerca, en Jomasa, su propietario, Javier Crespo, se pregunta quién pagaría el traslado. «Tal y como está la situación y teniendo en cuenta que Pontevedra no tiene industria y la poca que tenemos la quieren echar fuera no me parece bien», remacha. Subraya que es un tema político, cuando debería imperar -afirma- el sentido común para no perder más puestos de trabajo. «Espero que se quede por el bien de Pontevedra y que acentúe todavía más las medidas anticontaminación».
Isabel Veiga, expresidenta de la asociación de vecinos Estriceres, ansía ver Lourizán sin Ence. De hecho espera «que se vaya cuanto antes». «Los perjuicios de Lourizán empezaron con Ence, fue el principio del final, la parroquia se fue deteriorando y todo eso y lo que vino después nos condicionó la vida», relata. Esta mujer defiende que si no es posible el traslado tendrá que cerrar. «Tuvieron tiempo y sabían que tenían una fábrica con una fecha de caducidad». Cree que las posibilidades de regeneración de la zona son muchas y que eso puede generar más empleos que los actuales. «Si tanto interés tuviera Ence por Pontevedra, ¿por qué paga sus impuestos en Madrid?».
José Manuel Lamoso es prejubilado de Ence, donde trabajó treinta años. «Sería bonito que se pudiera quedar en el municipio o en la comarca y potenciar con una papelera o mejor con dos -comenta-. Si no puede ser vería bien que se le prorrogue la concesión». Este hombre reitera que hoy en día los puestos de trabajo «son sagrados».
Toño, del bar La Terraza, dice que son parte implicada al estar pegados a Ence. «Que le exijan todo lo que le tengan que exigir y más porque no veo factible un traslado, ya que más de la mitad de la maquinaria no sirve», señala. Este hombre cree que la empresa está alargando el tema, pero entiende que hay que evitar el cierre: «Mejoró mucho, antes la ceniza caía en los coches y el olor era insoportable». En el bar Tronko, en el poblado, hay muchos prejubilados de Ence entre sus clientes. Sandra, la camarera, subraya que trasladar la fábrica sería «cambiar de sitio la contaminación».
«Hoy en día con la crisis los puestos de trabajo son sagrados»
José Manuel Lamoso
«Reubicar Ence en la comarca es posible con ayudas oficiales»
Víctor Segura
«Ence y todo lo que vino después nos condicionó para mal la vida»
Isabel Veiga