01 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
No sería de recibo que una vez recepcionada la costosísima obra de Pasarón salga a relucir la más mínima deficiencia. Ni humedades, ni malos acabados, ni siquiera un tornillo fuera de sitio. Un proyecto público que triplica el coste de adjudicación merece un acabado inmaculado. Incluyendo el entorno. Puede ser discutible que un equipo de Tercera merezca un estadio como este Pasarón, pero es innegable que la credibilidad de las Administraciones necesita una obra impoluta. Y más cuando ha costado tanto.