El ISM olvida anotar en un curso obligatorio a un marinero de 76 años
04 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Gimiendo por ver el mar, un marinerito en tierra iza al aire este lamento...». Con este poema, Rafael Alberti obtuvo en 1925 el Premio Nacional de Poesía. Ese llanto del marinero en tierra brota hoy de la curtida garganta de Jesús Míguez Rivas, de 76 años. «Levo máis de 60 anos no mar e bótanme», se lamenta este viejo lobo de mar nacido en Cesantes en 1935 y que se enroló en un barco por primera vez a los doce años, en 1947. Desde entonces ha estado trabajando y cotizando en el régimen especial del mar de la Seguridad Social. Ahora un fallo informático del Instituto Social de la Marina lo ha dejado sin trabajo y lo siente muy de veras. «Encóntrome a gusto traballando. Vou contento ao mar», cuenta Míguez, privado de su jornal como trabajador autónomo desde el pasado 30 de octubre.
El problema burocrático radica en que Suso Míguez tenía que hacer unos cursos de formación básica. Se había anotado para realizarlos el año pasado la solicitud la presentó el 22 de noviembre del 2010. Pero se olvidaron de avisarle de cuándo se celebraban.
Míguez está como un roble, pero, como cualquier marinero tiene que pasar los reconocimientos médicos. Cuando fue a la Casa del Mar a hacerse el reconocimiento no le dejaron porque no había hecho los cursos de formación previos, según explica el patrón mayor de Cesantes, Clemente Bastos, que le acompañó en las gestiones ante el Instituto Social de la Marina. Según el patrón mayor, «Suso es un fenómeno». «Nació encima del agua y posiblemente no haya ningún otro pescador de bajura tan experimentado en toda Galicia», apostilla Bastos.
A sus 76 años, Míguez se adentra con su barco en la ensenada de San Simón a las siete de la mañana y suele estar hasta las doce trabajando. Pero eso fue hasta el pasado día 30 porque de momento no va a poder seguir trabajando. Sin el curso de formación no hay reconocimiento médico, y sin éste la Capitanía Marítima no le despacha el barco.
El Ministerio de Trabajo e Inmigración ha reconocido que el problema se ha debido a un fallo informático. Jesús Míguez envío una queja a la directora provincial del ISM, Rosa Alonso Aragón, y la responsable contestó que «se comprobó que por una incidencia informática el sistema no detectó la fecha de su primera solicitud (para realizar el curso de formación básica)».
Míguez no se explica cómo le prohíben ir al mar «por un fallo de eles». Además su formación está avalada por su larga experiencia. Conoce palmo a palmo la ría de Vigo y cada piedra. En sus inicios «só teníamos un compás no barco, non había GPS nin nada. Cando chegabas as Cíes no medio da néboa non vías nada pasabas pola porta -el hueco que hay entre las dos islas- orientándote co eco e polo sonido das gaivotas».
A remo
«Antes tiñas que mirar o peixe a ollo», recuerda Suso Míguez que luce unas anchas espaldas fruto de muchas horas de remo y de trabajo con el angazo. Cuando comenzó su singladura profesional iba remando hasta las islas Cíes o Cangas. «Pasabamos toda a noite pescando sardiña, xurelo ou luras». Más tarde se compró su lancha Ramona, de cinco metros y medio de eslora con un motor de 25 caballos de potencia. A bordo trabajaba en la ensenada de San Simón extrayendo todos los días durante el invierno almeja japónica, fina y berberecho, mientras que en los meses estivales se dedicaba a la captura del choco. Ahora, sin poder ir a la mar, ve el panorama tan negro como la tinta del cefalópodo.
en directo muelle de cesantes (Redondela)