La Noite dos Calacús reivindica su origen celta frente al moderno Halloween
01 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Os Chichisos llevan años trabajando en la recuperación de las más antiguas tradiciones gallegas y A Noite dos Calacús es una de ellas. Como explican desde esta asociación, el Samaín y el Halloween que se celebra la víspera de Todos los Santos y de Difuntos, es el fondo lo mismo, pero aquí existe la creencia generalizada de que es una fiesta importada de Estados Unidos, cuando más bien es lo contrario. Fueron los emigrantes irlandeses y de otras nacionalidades céltico-atlánticas, como los gallegos, «os que que levaron a Norteamérica a celebración dos Difuntos, que nos volveu desvirtuada e comercializada en forma de Halloween, carente do fermoso significado máxico e ritual que tiña noutros tempos pasados a Noite dos Calacús».
Para los celtas era la última noche del año, en la que las puertas del otro mundo quedaban abiertas y las ánimas y otros espíritus invadían por unas horas el mundo de los vivos. Y para espantar a esos espíritus malignos encendían hogueras y colocaban calaveras iluminadas. Los calacús o calabazas, talladas en forma de caras, son una representación de aquellas calaveras.
El Gafos volvió a ser el escenario elegido por Os Chichisos para celebrar la noche de difuntos. Desafiando a la lluvia, los niños tallaron sus calabazas y procedieron a su encendido para iluminar la senda fluvial, mientras escuchaban cuentos de miedo.
En la tradición gallega, la Noite dos Calacús suponía también el fin de la temporada de cosechas y el comienzo de la «estación escura» o del solsticio de invierno. El Concello de Pontevedra invitó igualmente a los niños y niñas a revivir esta tradición tallando y decorando calabazas en los soportales de la praza de A Ferrería, que luego servirían parta decorar el centro histórico.
Casa dos Druidas
En otras localidades de la comarca también se celebró el Samaín. A Casa dos Druidas de Vilaboa lleva quince años recreando la Noite dos Calacús y premiando a los mejores ejemplares, el más grande y el más elaborado. El ganador de cada modalidad se llevó 150 euros y los segundos clasificados recibieron sendos lotes de regalos. Durante la noche, una auténtica druidesa celta estuvo a disposición de todos aquellos que quisieron conocer su futuro.
En los colegios de la comarca tampoco faltaron las celebraciones, aunque la mayoría las anticiparon al pasado viernes por el puente de Todos los santos. No es el caso de la Escuela Infantil Municipal O Tombo, de Sanxenxo. Los niños y niñas de esta guardería, situada en la parroquia de Padriñán, se disfrazaron de arañas, decoraron calabazas y disfrutaron de los cuentacuentos y los juegos de animación que les prepararon sus profesores, también vestidos para la ocasión de brujas y de vampiros.