Implacable. Así se mostró ayer el Barcelona B a su paso por el Municipal. El Teucro cedió la victoria en un encuentro en el que los catalanes mostraron desde los primeros minutos por qué aún no conocen el sabor amargo de la derrota desde que arrancó la liga.
El Barça B es un equipo tan joven como cargado de talento. En sus filas figuran varios jugadores sobre los que España asentó la magnífica medalla de plata en el Mundial juvenil celebrado en Argentina este verano. De la mano de puñales como Aitor Ariño (7 goles) y David Balaguer (8), así como del cañón que tiene en su brazo derecho el andaluz Carlos Molina (5 tantos), los blaugrana mostraron desde el arranque una energía que les llevó a conseguir una renta de seis goles en apenas doce minutos, la misma con la que acabaría el primer tiempo. El contragolpe culé fue, durante ese parcial, demoledor.
La segunda mitad continuó por los mismos derroteros. Al Teucro le costó agitar el encuentro e imponer el dinamismo de su juego merced a la defensa de su rival y a cada estirón local le sucedía una respuesta visitante. Alberto Salgado -8 goles, cinco de penalti-, Toño y Borja Pedreira, con cuatro y seis tantos cada uno, trataron de impulsar a un Teucro que no bajó los brazos en ningún momento y que en los primeros compases tras la reanudación logró acortar algo las distancias, aunque no pudo consumar su objetivo. El Barcelona B mantuvo en esos momentos su presión constante y castigó cada error local, muy especialmente a la contra.
Al final, el 27-38 favorable a los blaugrana hizo justicia a un intenso partido de balonmano del que, más allá de la derrota, el Teucro deberá extraer conclusiones positivas para volver a la senda de la victoria tras dos tropiezos consecutivos.