El padre inculcó la música a su hija, que quiere hacer de ella su profesión
09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Nadie duda de la influencia del ambiente que se respira desde pequeño en el hogar en los más pequeños. Buena prueba de ello es la familia Senn. Rafael Senn recuerda que de niño, en su casa se escuchaba a todas horas ópera y zarzuela, y su hija, María Isabel, dice lo mismo, y ahora quiere dedicarse a la música profesionalmente. «A mi padre le gusta mucho la zarzuela y la ópera -comenta-, especialmente la zarzuela, y yo, de pequeña, estaba todo el día escuchando música, hasta recuerdo dormir con los cascos puestos».
Rafael, por su parte, se aficionó al canto y desde lo 14 años perteneció a diversos coros, como el de los Institutos, la Polifónica o el Grupo, de Cámara de Compostela, «donde coincidí con Fernando Olbés, director del coro Ultreia». Así que, aunque estaba fuera por cuestiones laborales, cuando se fundó el coro de canto gregoriano Ultreia, fue convocado, y ahí permanece desde su fundación. El sábado de la pasada semana celebraron sus 25 años con un solemne concierto en Santa María.
Orgulloso
De la afición por la música de Rafael Senn da buena cuenta los más de mil cedes que tiene, además de la música que baja de Internet. Incluso lleva su afición a su despacho en el Concello. «Cuando llego, lo primero que hago es encender el equipo que me compré», dice.
Se siente orgulloso de que sus hijas se quieran dedicar profesionalmente a la música, la pequeña, Ana, tiene 16 años y estudia quinto piano. «Yo no toco ningún instrumento. Se interpretar una partitura, pero evidentemente ellas saben muchísimo más».
Con la mayor, María Isabel, coincidió además, en Ultreia. «No fue mucho tiempo -dice la hija-, pero fue muy enriquecedor. Aunque en principio el canto gregoriano y la polifonía del siglo XVI, que se canta en latín, no parecen muy divertidas, siempre se aprende de todo». «Una tarde -añade- con Fernando Olbés, te aporta mucho, porque sabe de todo, especialmente de historia de la música».
Primer violín
Cuenta Isabel que a los seis años, su abuelo materno «supongo que influenciado por mis padres», me regaló un violín. Empezó las clases y a los 8 años ingresó en el Conservatorio de Pontevedra, donde cursó los diez años correspondientes al grado elemental (cuatro años) y al medio (seis). Ahora es una de las dos alumnas elegidas para estudiar la carrera superior en el Conservatorio Superior de A Coruña, que son otros cuatro años.
Además, forma parte de la Orquesta de Cámara Lira de Pontevedra y de la Joven Orquesta Sinfónica de Galicia.
No duda ni un momento en decir cuál es su compositor preferido: Beethoven «que también le gusta a mi padre. Creo que es el más completo, el maestro, y le gusta a todo el mundo».
Afirma que le gusta todo tipo de música, también la contemporánea, y si tiene que elegir, se decanta sin dudarlo «por la Electric Ligth Orchestra y su rock sinfónico».
Rafael Senn, por su parte, recuerda con admiración la ópera Rigoletto, que vio en Pontevedra hace cuatro o cinco años. «Era una compañía barata, con una gran calidad vocal de todos los intérpretes, que además cambiaban ellos mismos de decorados y hacían de todo. Me impresionó mucho». Y un concierto en el Teatro Campoamor de Oviedo, de una de las mejores orquestas de música barroca del mundo, St. Martin in the Fields, que también me impresionó muchísimo.
Rafael Senn González, María Isabel Senn Lozoya y Ana Senn Lozoya.
47, 19 y 16 años
El padre es funcionario, topógrafo, en el Concello de Pontevedra, y las hijas cursa nprimero de la carrera de Violín en el Conservatorio superior de A Coruña y quinto de piano, respectivamente.