Ahora menos que antes. Los empleados afectados por la huelga de basuras consideran que la estrategia que ha seguido Urbaser en los últimos días no ha hecho sino empeorar las relaciones que la concesionaria mantenía con ellos.
Desde su punto de vista, es inconcebible que no se pueda equiparar con otras zonas el salario «dunhos empleados que levan catro anos sin un mínimo aumento, traballando máis de corenta horas e casi os sete días da semana», aseguró Fontanes.
Otro de los aspectos que ha cobrado más importancia entre ellos ha sido el de reintegrar a los compañeros que fueron despedidos, ya que «o único que fixeron foi aterse ao seu dereito de folga».
Con todo esto, de aquí en adelante las negociaciones se prevén más difíciles de lo que ya estaban.
En los próximos días, las reuniones con concellos y empleados se sucederán para intentar buscar soluciones a este problema negociando dos puntos clave del conflicto, donde los trabajadores no cederán: sus condiciones económicas y laborales.