Cuánta estupidez

La Voz

PONTEVEDRA

No es cuestión de aplicar el ojo por ojo... Pero, algo se está haciendo mal en esta sociedad para que la diversión se base en provocar destrozos en bienes públicos y ajenos. Si los jóvenes y no tan jóvenes ya dieron un ejemplo bochornoso en las noches de peñas impregnando de un nauseabundo olor las calles del casco histórico, que algunos bautizaron como el Orinoco, ahora se repite, como en los últimos años, el vandalismo en el Sánchez Cantón. ¡Cuánta estupidez!