15 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
La política es enfrentamiento, confrontación de ideas. Pero la discrepancia no debe extenderse a cada punto, cada coma y a cada enunciado. Hablan así estos días en la UNED los expertos que, como Roberto Blanco Valdés, llevan años dando toques de atención acerca del divorcio entre políticos y ciudadanía. La gestión de la crisis debería ser una oportunidad de acercamiento, pero no parece que vaya a ser así. La brecha se agranda y va camino de convertirse en un abismo insalvable. Hay que construir puentes.