La campaña será cada vez más dura. La falta total de feeling entre algunos de los contrincantes apenas les permite circunscribir las críticas al debate político sin que estas se adentren en el ámbito personal. Pontevedra se enfrenta a una campaña, pues, dura en la que el socialista Antón Louro,, tomando el relevo de Teresa Casal, jugará un papel más moderado que el de sus otros dos principales contrincantes, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores y el popular Telmo Martín.
En un clima de tensión creciente, ayer saltaron chispas en la visita de Telmo Martín a Marcón. Un grupo de vecinos contrarios a los planes del popular para la parroquia, trataron de entrar en el local de la comunidad de montes, alegando que se trata de una instalación del pueblo. La sangre no llegó al río, pero fue necesaria la presencia de la Policía, que finalmente puso paz. Los populares responsabilizan en voz baja al BNG de estar detrás de la estrategia de la tensión.
Entretanto, el alcalde apenas se preocupa de disimular la falta total de sintonía con el popular. Y es que poco le ha quedado por decir, tras despacharse en aquella sesión plenaria en la que Miguel Anxo Fernández Lores le dedicó a Martín una colección de epítetos tan medidos como duros, entre ellos el de «alimaña».
La acritud entre ambos, más que patente en estos cuatro años, se escenificó hace pocos días en el último pleno municipal en el que el gobierno que encabeza Fernández Lores, arropado por sus socios socialistas, reprobó la forma de hacer política del candidato popular, quien les contestó con la mayor de sus indiferencias y judicializando la vida municipal. La indiferencia fue también la estrategia del PP ayer ante las voces discrepantes en Marcón.
Así las cosas, la campaña electoral es difícil que rebaje el tono. Este es el escenario de partida en el que se moverán las voluntades de los 65.534 pontevedreses con derecho a voto el 22 de mayo, que decidirán a quien quieren situar al frente de su gobierno local.
PP, BNG y PSOE son los únicos realmente con posibilidades de hacerse con el bastón de la alcaldía, pero hay otras seis candidaturas que reclaman su sitio. Telmo Martín aspira a hacerse con la mayoría absoluta que las urnas le negaron en el 2007 por un puñado de votos. Los populares se apuntarían dos tantos: la victoria y despojar al BNG de la única ciudad gallega con alcalde nacionalista. Un solo concejal podría ofrecer este vuelco. Pero también un solo concejal daría un bandazo a la balanza en la que actualmente BNG y PSOE sustentan su pacto de gobierno. La pelea se endurece. Y el clima -se vio ayer en Marcón- se enrarece.