Los pontevedreses deciden el 22-M si renuevan su apuesta por el actual modelo o dan un giro radical a la política local
06 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los políticos ya están en marcha. Quedan por delante quince días de una campaña que estará marcada por dos palabras, crisis y austeridad, las más repetidas por los líderes en los últimos tiempos. La contienda en Pontevedra se vaticina más reñida que nunca, rememorando la del 2007, cuando poco más de medio millar de votos decantaron la balanza y permitieron renovar el gobierno BNG-PSOE.
Como entonces, al PP solo le vale la mayoría absoluta. La diferencia es que ahora el candidato popular, Telmo Martín, se juega más que en el 2007, cuando acababa de aterrizar en Pontevedra. Ahora se juega comprobar si «la nueva política» que ha querido introducir en la vida municipal obtiene el respaldo de los pontevedreses. Aprovechando el tirón de la crisis apostó por la palabra despilfarro como la mejor definición de la gestión del gobierno BNG-PSOE. El 22-M se verá si el mensaje ha calado entre los pontevedreses.
Resquemores
Martín pone a prueba si esa estrategia da sus frutos. Lo hace con una lista absolutamente renovada -tanto que ha causado más de un resquemor entre familias históricas del PP local- y con un proyecto para ocho años en el que vuelve a apostar por grandes obras, por los soterramientos y por destapar las carencias del gobierno local.
El actual alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, aspira a su cuarto mandato al frente del Concello. A Lores se le ve estos días con un insólito punto de tranquilidad. Tenso, obviamente, por la proximidad de la campaña, pero más relajado que en ocasiones anteriores. Y es que el BNG nunca se ha encontrado con un ambiente tan poco conflictivo en su contra como en esta ocasión. En el 2003 y en el 2007 a los nacionalistas les salían opositores de debajo de las piedras. La peatonalización, la reforma urbana, el tráfico, los cambios en espacios emblemáticos de la ciudad... Por doquier había plataformas vecinales contra la parte nacionalista del gobierno local.
Esta vez el Bloque parece navegar por aguas mucho más tranquilas. De hecho, es el PP el que está sufriendo en sus carnes la oposición vecinal a sus propuestas. Y se reproduce la historia: si hace cuatro y ocho años el Bloque atribuía las protestas a grupos dirigidos desde la derecha, ahora sucede lo mismo pero en el bando contrario y es el PP el que sitúa a los nacionalistas tirando de los hilos de las protestas en parroquias como Marcón, Bora o Tomeza.
Contra las encuestas
El tercero en discordia es, una vez más el PSOE. Antón Louro se estrena como candidato con el reto de nadar contracorriente para desmentir a las encuestas, que le vaticinan un descalabro que podría ser histórico.
Martín, Lores y Louro. Tres actores principales para una campaña que se anticipa apasionante.